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Queridas Peñas

Paco Apaolaza

Diario de Grada, Diario de Navarra 13 julio 1987.

VAYA por delante que quiero escribir esta carta con toda la tranquilidad del mundo. Vaya por delante que no me quiero contagiar, gratuitamente, del estado pasional y poco objetivo de la tarde. Vaya por delante que me parece que cumplís un papel insustituible en la plaza de toros. Vaya por delante que he defendido y defenderé vuestras reacciones y que cuando hablo de defender, no hablo de asentir displicientemente todas las opiniones sino, como su nombre indica, discutir para que los que no os entienden empiecen a veros bajootro prisma que el de la incomprensión.

La corrida de ayer nos sumió a todos en un estado emocional difícilmente descriptible, ¿por qué?; pues mirar porque salió el toro, el toro que había salido pocas, muy pocas veces este año. En especial el segundo, ese para el que habéis pedido amnistía, opinión que no comparto pero respeto. No sé si habréis leído algunas de mis crónicas, bueno, pues en la última pedía yo un poco de guindilla para estas pochas y la verdad es que a la cocinera, por darme gusto se le ha ido la -mano y ese exceso de guindilla nos ha calentado a casi todos la boca y nos ha encendido algo dentro que es muy difícil de apagar. Es un estado -de agitación nerviosa que hace que todo el mundo discuta y que se llegue a las manos con una facilidad pasmosa.

Encima, -para más inri, hacía un calor, una chicharrina realmente insufrible. Yo, sólo de veros hacer la trainera antes de empezar la corrida, he empezado a sudar y ya no he parado, algunas veces por otras razones que luego os explicaré.

No me toméis por un tío petulante que viene a explicaros nada, porque sois lo bastante mayorcitos para enteraros de las cosas y si luego tiráis por la calle de en medio, estáis en vuestro sacrosanto derecho; pero hay cosas que, a mí modo de ver, no debéis permitir bajo ningún concepto ni en ninguna circunstancia.

Voy a entrar de lleno en el lío de Esplá y con ese segundo toro de nombre «Chivito» que quedará en los anales de Pamplona como el toro más interesante que se ha lidiado. Yo pienso que habéis tenido razón cuando habéis opinado que Esplá tenía miedo de poner banderillas. No entiendo por qué no lo ha hecho.

Victoriano Caneva atendido en el callejón (M. Castell, en Diario de Navarra)

Victoriano Caneva atendido en el callejón (M. Castell, en Diario de Navarra)

Me tendréis que reconocer que si a ese toro le pone tres-pares, coge la muleta, hace cuatro cosas y lo mata, corta todo lo cortable del toro porque a vosotros os gusta que los toreros le echen valor, en un momento dado, a la cosa. Reconoced que os ha entrado un gustito por el cuerpo cuando el toro ha ido para allá, hacia vosotros, y habéis tenido a tiro a Esplá. Os habéis desfogado y cualquier día una sencilla naranja va a provocar una tragedia. Muchos de vosotros corréis el encierro y sabéis lo qué es estar delante de la cara del toro en condiciones de pegar un resbalón. Así, que ya me contaréis a qué venían los naranjazos.

Pero el motivo de esta carta, o esta osadía, es el incidente de los botellazos. Eso de tirar una botella de champán a un torero o a quien sea, es una cabronada y un intento de asesinato, diciéndolo por lo fino además de una cobardía infamante. El tío que, amparado en el anonimato, tira a matar es un cobarde con todas las letras amén de otras cosas y vosotros mismos lo teníais que haber sacado a la puñetera calle. Patas hay en todos los lados, pero mi cabreo sordo y reconcentrado, es por vuestra pasividad ante tanto desafuero, ante tanto cobarde agazapado, ahí, entre vosotros. No los habéis echado a la calle que és como dáis solución y zanjáis otros incidentes y de eso sois, colectivamente, culpables. Creo que lo debería de decir y lo he dicho. Mal tíos, mal. Fatal.

Decía antes que la corrida de Pablo Romero salió mansa, pero, ¡ojo!, lo que no salió fue borrega como las que hemos visto días atrás. Y eso os gustó. A mí también, qué queréis que os diga. Cuando veía al segundo toro arrancarse de lado a lado de la plaza galopando contra querencia en busca del caballo me levanté. No sé por qué, os lo juro porque el

toro era manso pero con una extraña mezcla de bravo y haciendo cosas difícilmente explicables y menos catalogables. Yo creí que cuando saltó por segunda vez la barrera, de bajo de donde vosotros estáis y se pegó esa costalada tan tremenda había terminado pero ya, ya. Salió otra vez encampanado, orgulloso, fiero, imponente. Toros así deberían de sacarlos alguna vez para que sirviera de contrapunto a tanta memez borrega. ¿Verdad?

Lo qué me preocupó más fue que los toros se pararan en la muleta pero no os vayáis a creer que sacaron un peligro claro, no; la cara alta, pegando rebañones y embistiendo al paso fue su comportamiento generalizado pero a estos toros también se les pueden y deben hacer las cosas bien y no perder los papeles. Ayer fue tarde de eso pues lo perdieron los toreros, vosotros y los toros.

José Antonio Campuzano estuvo debatiéndose entre el querer y no querer en su primero. No sé quién estaba más asfixiado el toro o él.

La muleta retrasada, el citar fuera de cacho y el querer dar gato por liebre fue la tónica de su quehacer. Y la estocada?, qué me decís del bajonazo, pues-eso. Al cuarto se le fastidió la mano en la primera vara, pero embestía sosamente, Campuzano debió pensar que vuestro rollo con Esplá le dejaba a él al margen y allí se quedó, sin molestar, procurando pasar desapercibido, no fuera que os fijaseis en él.

Ya os he dicho antes que Esplá perdió una oportunidad de oro. El otro día ya os trajinó un poco ¿Os acordáis? Y si, hubiera querido, ayer también. Después, cuando le pasó silbando el botellazo dejó de banderillear y eso terminó de poneros fuera de lugar. Tengo que reconocer que yo también lo hubiera hecho. La habéis pagado con el ¡nocente, no con los culpables

que fueron los del botellazo y paso atrás. Ahí os habéis columpiado de verdad, porque después anduvo encoraginado y queriendo, pero ya no había nada que hacer. ¡Vuestro Esplá, Esplá, Esplá…! Os falló ayer y no lo habéis perdonado. Qué iba a hacer Lucio, decidme.

Bastante hizo con estar casi a la altura del único toro que embistió algo; bastante hizo con callaros en pleno «¡Hola don Pepito, hola don José!». Dando al toro los terrenos justos y templando en algunos muletazos sueltos.

Luego, al hombre, se lo comió la barahúnda del desmadre de insultos y discusiones en el callejón y no supo estar a la altura del sexto que, sin peligro, se dejaba un poco.

Ya lo sabéis. Perdonad mi atrevimiento pero creo que debía de decir lo que he dicho. Lo entendéis, ¿verdad? Un abrazo colectivo.

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4 respuestas a “Queridas Peñas”

  1. […] Queridas Peñas, Paco Apaolaza Etiquetas: Chivito, Luis Francisco Esplá, Victoriano Caneva […]

  2. RT @TopsyRT: Queridas Peñas http://t.co/lOMeCYB , 14 años despues las peñas siguen igual, San Fermin es así. Recuerdo @chapuapaolaza

  3. RT @TopsyRT: Queridas Peñas http://t.co/lOMeCYB como pasa el tiempo son 24 años no 14 los que han pasado. @chapuapaolaza

  4. Igual… "@TopsyRT: Queridas Peñas http://t.co/lOMeCYB , 14 años despues las peñas siguen igual, San Fermin es así. Recuerdo @chapuapaolaza"

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