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Antonio Ordóñez , un clásico de los Sanfermines

Miguel Pérez, “Chicuelo”

Este arículo fue publicado en Diario de Navarra el 27 de Diciembre de 1998 , dias después de morir el Maestro.

El Sábado 19 de Diciembre murió Antonio Ordóñez , uno de los toreros mas queridos en Pamplona, en cuya plaza actuó en 33 ocasiones. A pesar de no ser el diestro que más trofeos ha conseguido, se le considera uno de los máximos representantes de la época dorada del coso de la capital navarra.

Antonio Ordóñez (Inge Morath)

Antonio Ordóñez (Inge Morath)

En todas sus actuaciones en Pamplona ,Ordóñez ha dejado huella , ya sea positiva o negativa. Entre sus grandes triunfos se encuentra el rabo cortado en 1968 o la bronca con la que se despidió de la Monumental pamplonesa en 1971. Desde su debut en 1949 como novillero y en 1952 como matador de toros, Ordoñez venía siempre que podía para disfrutar de la fiesta sanferminera. Junto a el solían venir sus hermanos Alfonso , Cayetano, y Juan , y también un ítimo amigo del torero Rondeño, Gabriel Gangoiti García del Valle , un personaje amante del ambiente sanferminero y que llegó a entrar en el restaurante “Las Pocholas ” montado en un burro.

Sin embargo a Ordóñez no le faltaban amigos de Pamplona con los que compartir los momentos de alegría. Mantenía especial contacto con los miembros de la peña Oberena, de la que fué nombrado socio de honor. Ordóñez tenía una gran amistad con el presidente de la peña , Fernando Salcedo Cilveti, que ahora tiene 64 años, está casado, y tiene tres hijas. Junto a Salcedo , también tenía amistad con el hermano del presidente de Oberena Javier , y con Pedro López Argüelles. “Nosotros tres éramos los que más nos relacionábamos con él de la peña. Un día incluso fuimos a verlo a Vitoria y nos regaló el rabo que cortó aquella tarde” , recordó Fernando Salcedo.

En la Capilla de San Fermín

Cuando Antonio Ordóñez venía a Pamplona se alojaba siempre en el Yoldi. Los días que no tenía que torear solía correr el encierro con sus hermanos y algún miembro de la Peña Oberenista. “A eso de las doce pasaba a recogerlo por el Yoldi . Lo primero que hacía Ordóñez era una visita a la capilla de San Fermín. De ahí nos ívamos a tomar unos potes por la calle Estafeta y la Jarauta , hasta las dos que era cuando regresaba al hotel para participar en las tertulias que se organizaban después del apartado”, comentó Salcedo.

Después de comer a los toros. Y a los toros en el tendido de Sol con la peña Oberena. “Entraba en donde estaba todo el mogollón de gente , donde podía saltar ,bailar y beber. Incluso los de otras peñas le invitaban a vino en cuanto lo veían” , explica Salcedo. “Un día lo pasamos fatal -continúa Salcedo-porque el embajador de estados unidos Lodge, se empeño en que quería ir a los toros con Ordóñez al tendido de Sol. Por supuesto el iba con todo el uniforme, un gran abrigo los galones…. no hubo manera de convencerle para que se cambiara de ropa. Afortunadamente en cuanto llegó al tendido y vió lo que había decidió no entrar”.

“Antonio siempre les ha dicho a sus nietos Francisco y Cayetano , que si van algún día a los toros al tendido de sol , lo hagan con los de la peña Oberena”, comentó Salcedo. El contacto entre Oberena y la familia Ordóñez sigue en pie, y Francisco Rivera Ordóñez corre el encierro con miembros de la peña pamplonesa, acompañado de Imanol Reta Ciriza. Fué el propio torero quien a instancias de su abuelo , buscó a alguien de esa peña para que le acompañara en el encierro.

El día de la corrida

Cuando Ordóñez tenía que torear la alegría disminuía. “No corría el encierro y permanecía acostado hasta la hora de comer. Después volvía a acostarse hasta que le llegaba el turno de vestirse” explicó Salcedo.

En el rito de vestir al torero, silencio en la habitación y reflexión ante la multitud de estampas de la Virgen que llevaba. Después en el ruedo mostraba su dominio con el capote y desplegaba su poderosa muleta. Incluso a la hora de matar ,si hacía falta , apuntaba al famoso “Ricón de Ordóñez” término acuñado al parecer por Díaz-Cañabate. Ordóñez lejos de tomarse mal este “latiguillo” llamó con ese nombre a un hotel que tenía en su finca de Ronda.

Antes de comenzar la faena era habitual que brindara algún toro a su peña.“Todos los años nos brindaba algún toro. Nos ganábamos un montón de panazos , porque cuando nos brindaba ,los mozos de otras peñas nos tiraban todas las barras de pan que tenían” comentó entre risas Salcedo.

Tras la corrida , nuevamente al hotel Yoldi a acostarse hasta la mañana siguiente que , si no tenía que torear, corría el encierro.

Generoso y buena persona

A pesar de que se ha dicho que tenía un carácter caprichoso y difícil en algunos momentos , Salcedo sólo tiene palabras de halago para quien fué su amigo. ” El nos pagaba el vino de la peña y siempre que podía nos invitaba. de todos modos nosotros no queríamos abusar y no le dejábamos que pagara lo de todos”.

Hasta sus últimos días ,mantuvo el contacto con Oberena, quienes quisieron que viniera a Pamplona, con motivo de las bodas de oro de la peña,en 1991. Sin embargo, el estado de salud del torero rondeño no era el más adecuado para viajar y no se pudo desplazar. La relación seguía viva y , cuando ETA asesinó Tomás Caballero , ex-presidente de Oberena y ordoñista cofeso , Ordóñez mandó un telegrama de condolencia.

Un torero que finalizó sus actuaciones en los Sanfermines entre lágrimas , pero que marcó una época en la plaza de Toros Pamplona.

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