Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Ser toro en Pamplona

Antonio Purroy

Publicado en El País el 7 de julio de 1999

El toro es el eje de los sanfermines. Su protagonismo empieza cuando, una vez finalizados los sanfermines del año anterior, la Meca comunica al ganadero que ha sido seleccionado para la feria del año siguiente. Es el momento de separar la posible corrida a la espera de que sea reseñada definitivamente. La corrida empieza a cuidarse con mimo, se le asigna el mejor cercado y doble ración de concentrado. En Navidades suele estar lista para ser lidiada. El ganadero enseña con orgullo a sus amistades la corrida de Pamplona.

Corrida de Cebada Gago en los corrales del Gas (Ignacio Murillo)

Corrida de Cebada Gago en los corrales del Gas (Ignacio Murillo)

Diez días antes de ser lidiada llega a los corrales del Gas con tiempo suficiente para recuperarse del largo viaje y para procurar desdibujar de su memoria el recuerdo de la dehesa. A ello contribuye la presencia de sus hermanos, la voz del mayoral, el pienso que se han traído desde la finca.
Durante estos días un numeroso grupo de aficionados y curiosos acude a presenciar su tranquila y bella parsimonia.
La víspera de la corrida, por la noche, tiene lugar el encierrillo, que, aunque es presenciado por muy pocos espectadores, es un acto noble y majestuoso. Los toros pasan a ocupar el corralillo de Santo Domingo desde donde saldrá el encierro.
El encierro es el punto álgido de la fiesta. Aquí el toro es el protagonista principal, la masa de mozos anónimos apenas le resta protagonismo. Los medios son sus auténticos aliados. Las televisiones y los periódicos se llenan de imágenes de los toros tirando derrotes por la Estafeta.
Posiblemente, el apartado de Pamplona sea uno a los que más público acude; también es muy posible que sea el que menos aficionados albergue. Se utiliza al toro como pretexto de un acto social donde impera el dejarse ver y el continuar la fiesta.
La corrida de la tarde es presenciada por cerca de 20.000 espectadores; sólo la plaza de Las Ventas de Madrid supera en aforo a la de Pamplona. Hacerse con una entrada es misión casi imposible. El eco informativo es tremendo. La Feria del Toro es una de las que mayor expectación levanta. En el cartel anunciador de la feria sólo figura el nombre de las ganaderías. Conseguir alguno de los premios oficiales de la Feria del Toro es una de las obsesiones de los ganaderos de élite. El buen comportamiento de los toros da opción a que la ganadería repita al año siguiente. El toro sigue siendo el rey.
Pero no acaba aquí su reinado. Uno de los platos más codiciados durante las fiestas es el estofado de toro. Quizá sea la forma que los pamploneses tienen de inmolar los toros ante los que se han jugado la vida en el encierro.

Decididamente, ser toro en Pamplona es un honor, todo un lujo .

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