Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

No era de Estella

A paso de Banderillas
Publicado en Diario de Noticias el 11 julio 2006

SIEMPRE ME HE PREGUNTADO por qué no me gustaba el fútbol. Y las pocas veces que he visto un partido me lo he respondido: soy un forofo inaguantable que deshonraría a cualquier equipo. Los conocidos me preguntan por qué los aficionados a los toros podemos hacer cuatro horas de coche para no ver casi nada. Me miro p’adentro y pienso que es por afición. En los toros puedo estar sentado y disfrutar del espectáculo, ya sea el matador colombiano o de Arguedas.

Fernando Cruz (foto: Silvia Ollo)

Fernando Cruz (foto: Silvia Ollo)

Tierno Galván, en los años más duros del franquismo, supo ver en la Fiesta de los Toros una esperanza democrática para la sociedad española. Tituló un ensayo como Los toros acontecimiento nacional . Tierno , según sus amigos, sabía poco de toros. Pero de democracia sabía un montón. Para la historia ha quedado.

Esta reflexión trae cuentas de la corrida lidiada ayer en la Monumental de Pamplona: una corrida de toros-toros. Una corrida en la que se anunciaron matadores con un par. Una corrida que pecó de algunas cosas mansas, pero sobre todo pecó de encastada. Una corrida, en fin, que justifica una Feria del Toro.

En esta corrida hubo dos matadores: Francisco Marco y Fernando Cruz. También se anunció Domingo López Chaves, pero no fue su tarde.

Volvía de nuevo a Pamplona Francisco Marco. Ya como matador que ha confirmado la alternativa. Estuvo animoso. Muy centrado y queriendo agradar. Ya de salida se descaró infinitamente más que cualquiera de los coletudos que han pasado por la feria. Arreó en su cuarta corrida de la temporada. Y ante dos señores toros. Un servidor le vio mejor ante el aquerenciado quinto que ante el poderoso segundo. Tuvo entrega y voluntad. Lo mínimo que se le puede pedir a quien se viste de luces. Demostró que merecía estar en el cartel.

De Chamberí vino un torero con mayúsculas. Un señor matador que me hizo vibrar. Poderoso de verdad. Lidiador de los buenos. Profundo, puro y de cante grande. Utilizó la técnica para lo que debía. Hizo el toreo caro, para gozar. Además, en el sexto, pegó una estocada fetén.

Un nefasto concepto de localismo nos hizo actuar como aldeanos. Suena fuerte, lo siento. Localismo democrático, puede, pero de pésimas consecuencias para la Fiesta. Tal y como fue la tarde, Fernando Cruz debió salir ayer en hombros. El problema es que no era del terruño. Cruz era un matador desconocido, que hizo el toreo y pasó desapercibido para la masa. Marco era el de casa y se le quiso premiar en exceso. Hoy cargarán tintas contra el presidente, pero dado cómo terminó la cosa, le hizo un favor.

Como en toda democracia tenemos lo que nos merecemos. Es mi opinión, no la del público soberano. Pero antes que juntapalabras soy aficionado. Y disfruto viendo toros. Menudo calentón… no se cómo me calificaría Tierno.

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