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Valor

A paso de banderillas
Publicado en Diario de Noticias el 12 julio 2009

DICEN QUE LA ÉPICA SE HA PERDIDO EN EL TOREO. Dicen que ya no hay toreros que emocionen. Dicen también que los toros ya no dan sensación de riesgo. Como diría Aurelio Arteta tontos típicos tópicos.

No digo que las cosas de Diego Puerta se vean ahora a diario, porque no se ven. Tampoco se si en su época lo veían porque no la conocí.

Sebastián Castella (Silvia Ollo)

Sebastián Castella (Silvia Ollo)

Para contarles lo que sucedió ayer en la Monumental de Pamplona tendríamos que hablar del material del que están hechos los héroes. Pero los matadores son humanos: el día en que se afligen y el día en que se vienen arriba.

Sebastián Castella hizo el paseíllo en la Plaza de Toros Monumental de Pamplona pálido como la cal. Pocos dirían que horas antes había estado moviéndose en el baile de la alpargata.
Al finalizar el quinto toro era el público de la plaza quien ofrecía el rostro demudado. Castella entraba en la enfermería tras jugársela a con un toro de ensabanado de Osborne.

El ensabanado, berrendo o como quisiera la ficha que fuere, no prendió una vez a Castella, le echó manos dos. Las mismas que el francés se volvió a torearlo por el mismo pitón por el que era prendido. El toro acabó siendo sometido.

Castella es ciudadano del mundo. Nació en Bèziers. Es francés pero no lo aparenta. Su familia tiene sangre polaca y española. Su otro apellido es Turzack. Ni estos datos, ni una entrevista publicada hace unos meses en la que hablaba de su pasado familiar justifican su conducta de héroe. Pero Castella lo fue. Fue el héroe de una tarde en las que las cosas no iban nada bien. De una tarde en la que los reaparecidos Osbornes actuaba con pautas inciertas. Toros en ocasiones peligrosos y comportamiento cambiante. De una tarde en definitiva que hubiese sido tediosa de no aparecer Sebastián en el quinto.

Nercito ,un ensabanado de abiertas velas, tomó varita y cuarto. Su encornadura recordaba a las vacas de las capeas, pero su capa blanca lo convirtió en atractivo para el público. Castella se hizo presente desde las tablas, sin ningún pase cambiado espectacular. Nercito, por lo que fuese, no era claro, pero se encontró con una muleta de poder. El valor del héroe hizo el resto. Le cazó por el pitón izquierdo…. y por ahí le dio tres tandas. Lo levantó del suelo mas adelante, y el toro fue muerto de forma fulminante. De un espadazo murió Nercito.
La salida cojeante hacia la enfermería, la vuelta al ruedo de sus subalternos, la ovación del público… son un tributo a esta fiesta de los toros donde un matador puede crear emociones imposibles de describir.

No se qué tiene Castella cuando es capaz de hacer lo de ayer. No se cómo funciona su cabeza. No se cómo aguanta el dolor. Creo saber sólo una cosa: sólo un elegido puede hacerlo…. y afortunadamente miles de personas presenciarlo.

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