Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Paco Ceballos

Paco Ceballos era todavía un chaval. Se presentó en Pamplona con dieciséis años, corría mayo del 64. En una novillada sin picadores, encartelado con Riverita y Paquirri y erales de Luzdivina Pérez Tabernero, Ceballos levantó a la afición pamplonesa. ¡Y fuera de la feria!.

Paco Ceballos, a la derecha, saliendo a hombros de la Plaza de Toros de Tafalla el 23 de Agosto de 1964. Quien ejerce de capitalista es el progenitor de un servidor (Foto: archivo familiar)

Paco Ceballos, a la derecha, saliendo a hombros de la Plaza de Toros de Tafalla el 23 de Agosto de 1964. Quien ejerce de capitalista es el progenitor de un servidor (Foto: archivo familiar)

Hasta cinco novilladas toreó aquel año en Pamplona, todas de promoción. Sus partidarios, media ciudad, lo consideraban un novillero de clase, mientras que a Paquirri, su compañero, lo veían algo bastote.

En cierta ocasión de aquella primavera coincidió Ceballos en el Casino Principal con Sebastián San Martín. El constructor preguntó a Ceballos cuanto costaba un traje de luces. El malagueño ni lo sabía, así que marchó a preguntárselo a su mozo de espadas. Un rato después Ceballos regresó con la respuesta: doce mil quinientas pesetas. El mismo dinero que San Martín le puso en la mano a continuación.

Ceballos lo recordaba ayer con la misma ilusión que le hizo el gesto hace cuarenta años, porque de ese dinero,tras torear veinte novilladas, salió su primer vestido de estreno.

San Martín, ya lo hemos dicho, era constructor. Amén de un gran aficionado era el alma mater de la Comisión taurina de la Casa de Misericordia, y a él debemos la existencia de la Feria del Toro. Nunca se le vio en un callejón, y hasta ahora este gesto de mecenazgo, uno de tantos, resultaba inédito.

Poco tiene que ver la actitud de San Martín con los ladrilleros que hoy se acercan al toro. Parecen lavar el dinero de sus pelotazos en ruinosas empresas taurinas mientras lucen palmito en el burladero. Su destino pasa de las Ventas a la carcel de Alahurín.

El destino de Ceballos parecía encaminarse a la cumbre. El toro, las cornadas, el valor, lo que fuere lo pararon antes de llegar. “Esto es muy difícil“, ya se sabe. Pero en Pamplona todavía recuerdan la explosión de afición que durante años provocó aquel muchacho malagueño. El toreo de Paco, Paquito, Ceballos, que pese a vivir en Málaga nunca ha dejado del todo Navarra.

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