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Vox populi, ¿vox Dei?

Mariano Pascal

Publicado en “Diario de Noticias” el 12 de julio de 2007

AL JUNTAPALABRAS se le acumulan las sensaciones. Al juntapalabras le gusta jugar con los aforismos y por eso empieza así la columna. “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Aunque no sabe si siempre. El juntapalabras asistió ayer a una tarde amable en la plaza de toros de Pamplona. Una tarde en que se sacaron muchos pañuelos y se cortaron muchas orejas.

El Cid (Silvia ollo)

El Cid (Silvia ollo)

Pero el juntapalabras tiene sensaciones encontradas. El juntapalabras comienza a darse cuenta de que por chiqueros van saliendo cada día los mejores toros que en esta plaza se han lidiado en años. Y eso le crea cierta contradicción, pues, después de ver tantas orejas cortadas, a la cabeza no le vienen tantos momentos de buen toreo.

Y el juntapalabras es consciente de que en la corrida de ayer cuatro toros dieron un magnífico juego. Y ésa es una gran proporción. Y el juntapalabras piensa que cuando los matadores no pueden torear despacito, aunque lo quieran, es porque delante tienen  toros de mucha rasmia y cozcor. Y cuando ve lanzarse a tanto toro con esa alegría a los caballos, donde los pobres son barrenados, es porque está ante una corrida brava. Y si a la cualidad de brava también le añaden la de mostrar fijeza, pues todavía le gusta más. Y cuando el toro se arranca de largo se le pone el corazón en un puño.

Pero si debe juzgar a los de a pie, en tardes como ayer, lo tiene más chungo. El juntapalabras se queda con la disposición que tuvo ayer Francisco Marco. Se queda con los derechazos largos de un Cid metido en harina, y se queda con la firmeza de pies de Salvador Cortés. No olvida ese capote del Cid con el que parece acariciar a los bureles y se queda con que, a falta de otras cosas, los matadores le pongan ganas. También retiene en la cabeza sendos pares de Alcalareño.

Pero el juntapalabras, pese a que nunca ha sido amigo de contar las pelúas, cree que ayer se le fue la mano al soberano público pamplonés. Porque el juntapalabras ayer contó pocos fallos a aquellos toros y demasiados en estos coletudos. E incluso vio a algún matador triunfante perder muchos pasos y echarse para atrás con cierta jindama. Tanta que, como le recordada Chapu, podría hacer la coreografía del “estás asustado, tu vida va en ello…” de Barricada.

En definitiva, que el juntapalabras, que se pasa de palabrero, no comparte el criterio del público ayer. Pero es consciente de que esto es lo menos malo que puede tener una democracia. Y sabe que, seguro, lo mejor está por venir.

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