Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Antonio José Galán en Pamplona

Carlos Polite

Publicado en “Diario de Noticias” en el Especial San Fermín de 1998)

Era impensable que un matador de toros modesto, con hechuras poco agraciadas y ayuno de encanto en su concepción de la Tauromaquia, fuera capaz de protagonizar la más gloriosa gesta que se recuerda en los anales de la vetusta historia de los toros en la capital del Viejo Reino .

La memoria nos remite a Bujalance, pueblo cordobés de calorones agobiantes en el estío e inviernos de olivares en sazón . A Bujalance se arriva arrimándose a Montoro, después de Bailén, tomando el desvío a la izquierda y tras soportar 14 kilómetros de carretera casquiveloz y de firme más bien deslucido . En tierras que compiten con Porcuna en la calidad del aceite virgen, nació el futuro matador el 19 de noviembre de 1948 . Fue cristianizado por un cura navarro, que cumplía su misión de párroco por aquellos lares.

Antonio José Galán Toreando en Pamplona

Antonio José Galán, pegadito al estribo, junto a la Peña Sueca

En 1960 se traslada la familia a Fuengirola y lo primero que aprende, con precocidad fuera norma, es el oficio de peluquero de señoras . Se explica porque su madre regentaba una peluquería y el avispado mozuelo se quedó con la copla . Entre lavados, marcados, permanentes y demás habilidades, sufrió en sus carnes el aguijonazo del toreo . A fuerza de un tesón descomunal, consiguió que el gran maestro Rafael Ortega se ocupara de enseñarle el oficio más duro que existe .Galán se viste de luces como debutante el 18 de julio de 1968 y el 7 de octubre de 1969 alterna con los del castoreño para matar dos utreros de Antonio Ordóñez en la plaza de toros de Fuengirola .Con el bagaje de 62 novilladas se decide a licenciarse en tauromaquia el 9 de mayo de 1971 . Aconteció en Málaga con ganado de Manuel Álvarez, actuando de padrino Miguel Márquez . Fue testigo del evento Jaime González (El Puno) . El toreo vibrante de Galán conectó con los tendidos y su debut se saldó con salida a hombros .Su presencia en los Sanfermines no se hizo esperar.

El 10 de julio apareció por el patio de caballos de nuestra Monumental para enfrentarse a los miuras . Le escoltaron en aquella ocasión Santiago Martín El Viti y el zamorano Andrés Vázquez . Está claro que el desparpajo, la sonrisa a veces mueca cuando los miureños le buscaban el gaznate, sus concesiones a la solanera y su arrojo sin límites, consiguieron el beneplácito de la masa social y cierto escepticismo no exento de desprecio por parte de los aficionados ortodoxos .
Recuerdo que un guasón, a la vista de las delgadas pantorrillas del valiente torero, le espetó a voz en grito: “Galán, que tienes las paticas de alambre” . El matador respondió con la mejor de sus sonrisas .Galán se metió en los calzones al vocinglero coro pamplonés y volvió en 1972 para matar un encierro de Carlos Urquijo . Se observó con claridad meridiana que Antonio José Galán no había sido tocado por los dioses . Lo suyo era el enfrentamiento con la fiera, la pelea a muerte con enemigos letales . Lo suyo era la catarsis con la miurada de Pamplona .Voto a bríos, que así aconteció.

Llegó el 14 de julio de 1973 y cerraban Feria del Toro los bureles de Zahariche, frente a José Fuentes, Manolo Cortés yAntonio José Galán . La plaza estaba a reventar, el que suscribe se asentaba en su barrerita del 6 dando la espalda auna solanera enloquecida por aquello del Pobre de mí . Se olfateaba la guerra sucia residual entre los de Aldapa y Bullicio durante la lidia del sexto . Recuerdo que el larguilucho matador de Linares, José Fuentes, nos la dio con queso y se envainó dos broncas de tamaño natural . El señorial Manolo Cortés tampoco evitó la música de viento al finiquitar al segundo de la tarde . Enmendó la plana con el quinto y nos demostró la solidez de su toreo.

El ‘loco Galán’

Pero hablemos del loco Galán . El mozo de Bujalance salió dispuesto a todo . A la vista del descalabro de sus colegas, mordió con ferocidad la esclavina de su capote y enjarretó al morlaco unas verónicas de corte electrizante que provocaron alaridos en la masa social . Brindó a la solanera y aquello fue el disloque . Citó rodilla en tierra y le endiñó al miureño pases a troche y moche entre la algarabía generalizada . Terminó con un estoconazo en las agujas, que despenó a su enemigo como por un rayo . Cortó las orejas, se exigió el rabo y la presidencia fue abroncada contundentemente por no concederlo .Pero la catarsis estaba al caer . Cuando el toro Importuno, sexto de la tarde y último de la Feria, accedió a la piscina que era en esos momentos el coso pamplonés, pensábamos que aquello era imposible.

A partir de la lidia del quinto burel las nubes de tono tenebroso se aposentaron encima de nuestras cabezas y alguien dio la orden de apertura de las compuertas de aquella masa acuífera . Anocheció súbitamente y los alamares del torero mostraban fulgores parecidos al fuego fatuo de San Andrés . Entre rayos, truenos escalofriantes y centellas, Galán se enfrentó al negro mulato que chapoteaba por el coso al trotecillo lento y extrañado de que aquel extraño ser bípedo le enseñara en sus belfos un trapo deslucido con el que le estaba tomando el pelo en plan fino . Importuno embestía con cadencia y los pases se repetían con cadencia . Los tendidos asemejaban bancales por donde la pañí se deslizaba sin desmayo .Este menda chirriado estaba resguardado en grada observando alucinado cómo Galán toreaba sin zapatillas, y cuando ya la muleta era un pingo inservible, la arrojó a la badina, se perfiló a cuerpo limpio, adelantó el estoque a la altura de su bravo corazón y buscó y encontró la cuna de la cornucopia del noble burel.

Galán consiguió una estocada de época y salió despedido hacia la grupa del toro . Todos pensamos que la frágil anatomía del matador se había partido en dos . Nada de eso . Galán reapareció entre los cuartos traseros de su agónico enemigo, que se limitó a mirar al héroe y morir despatarrado a sus pies .Aquello fue lo más telúrico que vieron los siglos . Le otorgamos al de Bujalance las orejas, el rabo, y si se empeña, el solomillo del toro . Todo el planeta de los Toros se hizo eco del suceso . Fueron momentos inolvidables, que recuerdan a los héroes que soñamos siendo niños . Son los gestos que solamente los toreros con el valor de un titán son capaces de interpretar . Nos consta que Antonio José Galán guarda en su memoria como un tesoro, el momento cumbre de su tarde pamplonesa y sanferminera . Que así sea.

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