El chaleco de Andrés Vázquez
De esta anécdota se hizo eco Fernando Hualde, en su libro “Hemingway, cien años y una huella”.
El 12 de julio de 1963 a Andrés Vázquez se anunciaba con una corrida de Miura. El matador de Villalpando invitó a varios miembros de la “Peña Sueca” a presenciar cómo se vestía de luces en la habitación del hotel. Entre aquellos universitarios de Lünd, Christer Oleby fue requerido para colocarle el chaleco al matador.
Aquella tarde Andrés Vázquez salió a hombros de la plaza tras cortarle el rabo a un Miura. Insólitamente lo acompañó en volandas un banderillero de su cuadrilla, pues la tarde fue redonda para todos. Andrés Vázquez le pidió a Oleby que los acompañase ese verano varias tardes, a modo de “suertudo” oficial. Su amistad se consolidó hasta tal punto que Andrés Vázquez llegó a impartir una conferencia en Suecia, en la Universidad de Lünd.
Años más tarde, enterado de las dotes “mágicas” de Oleby, Antonio José Galán pidió al sueco que le colocara el chaleco en sus tardes pamplonesas. Y efectivamente, en la tarde del famoso “rabo de Galán”, fue Oleby quien le colocó la prenda.



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