Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

La imagen de un torero

Cogida de Sebastián Castella (autora: Silvia Ollo)

Cogida de Sebastián Castella (autora: Silvia Ollo)

A cualquier aficionado que le pregunten por Sebastián Castella le vendrá una imagen a la cabeza. Unos lo imaginarán toreando, otros pegando un pase cambiado y también habrá alguno que lo recuerde en algún percance.

Al juntapalabras que esto escribe, le viene a la cabeza Castella entre las astas de un toro ensabanado de Osborne. Fue hace dos años, en la plaza de Pamplona, cuando su carrera estaba lanzada hacia la cumbre. Castella triunfó esa tarde en el ruedo, acabó en la enfermería y el runrún de su valor entre los aficionados se disparó.

Pero Castella, al terminar esa temporada, no estaba contento con su imagen externa. A Castella, que es un personaje pelín enrevesado, no le gustaba su proyección ante el público, ni como icono taurino, ni como personaje público. De modo que decidió ponerse en manos de una consultora de comunicación. Las consultoras, valga la redundancia, están llenas de consultores. Y los consultores, y consultoras, comenzaron a pensar. Decidieron que al nombre de Sebastián Castella le iban a asignar algunas cualidades para que fuese identificado por los consumidores, como la Coca cola o el Mister Proper.

Diseñaron todo un plan de apariciones públicas en prensa para que a Castella se le asociase con el término misterioso, o con los sinónimos enigmático, romántico o solitario. Un “perfil de imagen”. Y la plataforma que tuvieron para lanzarlo fueron la prensa y la televisión “seria”. De repente Castella empezó a aparecer en las contraportadas de los periódicos nacionales, en sus suplementos, o en pequeños reportajes dentro de los informativos de todas las televisiones. Los consultores consideraron un éxito la operación. La publicitaron además entre la gente del ramo.

Pero el torero comenzó a no funcionar en los ruedos. Y la imágen con que Castella se presentaba en público, su pelo largo, sus sombreros y fulares más que bohemio lo hacían hortera. Y Castella, con buena imagen o sin ella, empezó a hacer aguas

Y llegó ayer a Pamplona cuando salía de una cornada en Algeciras. Y el tío tuvo un sitio impresionante. Y se quedó quieto, muy quieto y se pasó muy cerca dos toros enrazados. Uno de ellos le partió el escroto, que le fue cosido sin anestesia. Y dejó una nueva imagen, mejor, en el aficionado. Pero claro, esas cosas nunca las valorarán los cosultores. Porque los toros no son como el Mister Proper, que ahora se llama Don Limpio.

Mariano Pascal, Publicado en Diario de Navarra, 10 julio 2009

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