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«Alcurrucén» o la casta en el sumidero

Carlos Polite

Diario de Noticias, 8 julio 2009

NO SOY una persona pedigüeña, pero ayer le pedí al Patrón que hiciera un esfuerzo e intentara localizar en los recovecos de las alturas que tan bien conoce, a mi amigo Elio, que andará el pobre despistado. Le di una pista para facilitar el encuentro. Si el día salía fresquito, en cuanto divisara a un menda con gabardina, pañuelo rojo inconfundible al cuello y las gafas en oltananza sobre un enorme frontal, el encontronazo era un hecho.

De ahí en adelante, con Cañabate, Vidal y alguno más, podréis organizar una tertulia fantástica. Que así sea.

Esto está que arde, señoras y señores. Asumo que el hecho de pontificar sobre el comportamiento de los bureles es un arma de doble filo. Días pasados dejé escrito que no era buena la presencia del encaste Núñez en nuestra Feria del Toro. Me hubiera encantado rectificar, pero me molesta tener razón en el caso que nos ocupa. Del sexteto que los Lozanobrothers nos endiñaron como una puñalada alevosa a nuestra sensibilidad de aficionados, sólo me queda el recurso al pataleo o al insulto desaforado, según me lo pida el cuerpo.

La tragedia de los clanes que por afán desmedido de lucro o amor al vil metal, se dedican al empresariado de cosos taurinos, al apoderamiento de cuadras de toreros y para dar por el saco, a la crianza del toro de lidia, es que al fin y a la postre todo lo realizan tan rematadamente mal que sus ridículos imperios se van desmoronando con carácter irreversible.

Los propietarios de la vacada lidian al cabo de cada temporada, tal cantidad de bóvidos con el encefalograma sin respuesta y criados y programados como títeres encornados, que la única respuesta posible es el descaste, la mansedumbre y hacer todo lo posible por el derrumbe de la fiesta. Ni uno sólo de los supuestos bóvidos furibundos lidiados en la tarde de ayer mereció un aprobadito rapado. Todos suspendieron por aclamación de todo el jurado multitudinario que abarrotaba el coso. Pido humildemente a la comisión taurina de la Casa de Misericordia, que los especímenes de Alcurrucén no accedan a esta ciudad en jamás de los jamases. Otra cosa es que si alguno de los patrones necesita un vapuleo en la clínica universitaria.

De los toreros tampoco hay mucho que hablar ya que ambos tres se toparon con enemigos insufribles. Pensábamos que Luis Bolívar era un torero en alza, pero ayer pudo realizar un toreo más efectivo y menos efectista. A sus dos oponentes les arreó un trasteo a base de colocación inexacta y de trapazos a troche y moche. Esperemos que espabile. El mozarrón que tiende por Salvador Cortés sufrió en su ánimo un lote infumable, capaz de descorazonar al más corajudo de los hombres.

Aunque en algunos momentos la lidia de sus muchachos dejó bastante que desear, finalmente impuso orden y sin dudar asentó los pies en la arena y logró momentos de cierta calidad. Vaya en su contra el hecho de chapucear con el estoque, cuando es un matador fulminante. Debutó en nuestra feria un joven torero llamado Miguel Tendero, que a base de echarle lo que hay que echar y dosis de torería se ha ganado la vuelta para el año que viene.

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