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Cuatro años sirven para mandar una buena vacada al guano

Carlo Polite

Publicado en Diario de Noticias el 10 julio 2009

Y lLEGARON las figuras a esta gloriosa ciudad y nos la dieron con queso y sin aditivos. Cierto es, que la suerte no estuvo con nosotros, ya que un torero esperado para repuntar su mediocre temporada, en cuanto el viento le zarandeó la muleta y se la presentó por el pitón derecho,Garboso el traidor le empitonó hasta el punto de ser retirado por sus muchachos al hule, leáse, enfermería.

Manuel Jesús El Cid quedó inédito a su pesar y nos quedamos con el careto cariacontecido, a la espera de mejores tiempos. La tarde se quedó en un mano a mano entre el gabacho Sebastián Castella y el retoño de José Mari Manzanares. No le digo junior porque se mosquea, y me parece bien, porque es una horterada.

Vayamos con la materia prima. El año pasado debutó en nuestra Feria la que fue soberbia vacada de un tal señor Medina, que hace cuatro años se la pulió, con finca incluida, a un nuevo rico que lo que intenta es fanfarronear como todos los de su especie. El debut se saldó con nota alta, que para el jurado de la Feria, mereció compartir con la vacada de Miura el prestigioso trofeo de la Feria del Toro. Este año se han lidiado los últimos especímenes con el hierro original del mentado señor Medina. A partir de ahora exhibirán una F de Fidel y de apellido San Román. Esperemos que también sea el final de la comparecencia de los hermosos bureles herrados con el nuevo cuño. Un ganadero de fin de semana no es digno de integrar nuestra feria.

La presentación del sexteto fue irreprochable, a pesar de ciertos vaivenes con la báscula. Formaron parte de una manera escandalosa de la puesta en escena de los astados que ya no pertenecen al género del bóvido furibundo. Mi amado Luis del Campo les diría a estos ganaduros cuatro cosas bien dichas y en román paladino. Los toros que delante del penco de raza no traccionadora se comportan con actitud idiotizada, no nos merecen respeto alguno, aunque después para la muletita embistan en plan pastueño y delicado. A las figuritas les programan toda esta cadaverina y son incapaces, no ya de emocionar al personal, ni siquiera divertirles, porque a fin de cuentas gran parte del colectivo acude al rito para pasárselo de coña y ponerse las botas.

Si a más abundamiento, nuestra magnífica banda municipal atiza con un pasodoble para glorificar la faena de un torero, todos los soplagaitas que nos atormentan durante la lidia, deben ponerse firmes y acatar la calidad de la que ellos carecen. He dicho.

De los figurones, muy poquito hay que comentar. Dejando a un lado la decepción por las heridas de Maese Cid, tanto el galo como el levantino, desperdiciaron una ocasión única de salir a hombros en loor de multitudes, con la materia prima vertebrada única y exclusivamente para su exaltación. Me temo que el esfuerzo exhaustivo lo realizan todos en la Villa y Corte, ya que no volverán a encontrarse con toros astifinos y veletos como la vaca que los parió en ninguno de los cosos ibéricos, incluído alguno de cierto pedigree. Me lo callo para no organizar broncas. Volveréis, seguro.

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