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Fiasco total del toro amado por el ganadero

Carlos Polite

Publicado en Diario de Noticias el 9 julio 2009

El titular viene a cuento porque José Cebada, responsable de la vacada por la baja de su padre Salvador, debida a una enfermedad que le retiene en su casa solariega, tenía una confianza ciega en el hermoso burel castaño de nombre Pensativo y herrado con el número 125.Se conoce que en el reconocimiento, el equipo veterinario dejó como sobrero al espécimen mentado. El ganadero insitió lo suyo para que el burel formara parte del sexteto titular. Sus afanes no prosperaron y el cuatreño no formó parte del tropel en el encierro. Más, héteme aquí que uno de los toros sufrió un accidente durante el recorrido y se partió un pitón. Los hados le fueron propicios a José Cebada y el torico de sus amores se incluyó en el apartado y no precisamente como sobrero. El bueno de José estaba encantado y así me lo comunicó. “Esperemos que embista”, le comenté. El ganadero me sonrió y eso fue todo.

Doy por hecho que la crianza del toro de lidia pertenece al género de la alquimia medieval y no a la química, y mucho menos a la lógica. Porque si la reata de Pensativo era o es óptima en el devenir de la vacada, el chasco y el disgusto del ganadero serán como para soltar juriños. Cuatro años largos de vida a papo de rey en los campos de Medina Sidonia y así me tratas, malvado. La vaca que te parió se llama Pensativa, y se las verá conmigo en cuanto vuelva a casa. A lo peor José piensa cosas peores. De todas maneras, pelillos a la mar. Tu toro Trianero , lidiado en primer lugar, dejó la huella de la casta y bravura marca de la casa.

En el fondo de la cuestión, el lote lidiado en la tarde de ayer adoleció de falta de uniformidad en sus hechuras, y por supuesto en su comportamiento. Jamás vi en esta nuestra monumental un burel de cuerna acapachada y con remate en plan culo pollo. Haciendo honor a su nombre, se comportó como un muchacho despistado, creyéndose un hombre hecho y derecho. Fracasó con rotundidad.

En conclusión: Salvando la calidad de Trianero, el resto de sus hermanos nos decepcionaron y para la larga historia de la ganadería en nuestra Feria del Toro, apuntaremos un suspenso y en plan de catedrático benevolente un aprobadillo por los pelos.

De los matadores no hay mucho que decir o comentar. Vaya por delante que al torero impersonal Antonio Barrera, alias El Macareno , le tocó el gordo de la rifa de ayer tarde. Tuvo en sus manos la clase y la boyantía del bravo Trianero y se limitó al alcorce de las distancias y a pasárselo por la faja sin el mínimo atisbo de clase. Liquidó a la noble criatura de un estoconazo desprendido y parte del personal exigió un trofeo que jamás debió ser concedido. Con Caminador, morlaco de la merendola, pensó que con la orejita regalada era suficiente y su trasteo ya se me ha olvidado. Nuestro torero Francisco Marco fue defenestrado por el sorteo y debió soportar por un lado la mansedumbre dura y correosa de Lioso (qué bonito nombre para un manso guasón), y la falta de codicia de Pensativo . Debutó un elegante Sergio Aguilar.

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