Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Piñones y Turrón

Paco Apaolaza

Diario de Grada Diario de Navarra 9 julio 1992

08-07-1992, Cebada Gago/Pablo Hermoso de Mendoza,  Juan Mora, Rafi Camino y Jesulín de Ubrique.

Juan Mora con Panadero

Juan Mora con Panadero

TANTO, tanto me habían hablado los taurinos,algunos taurinos, de esto del toro encastado y con movilidad; que si tiene que salir, que con el toro que se venga y repita se triunfa, que si hay que ver como está la ganadería de bravo,que si eso de torear cruzado era una paparrucha inventada por el maligno y propalada por aprendices,que si tal y que si cual; tanto lo habían dicho que, en algún momento, incluso les había oído con cierto interés pensando que sus razones tendrían para comprender al tonto y parado que tantos y tantos éxitos les habían proporcionado. Pero sale una corrida encastada, con la emoción, con el clamor de la casta por bandera, y algunos van y dicen que es incómoda y que qué otra cosa se puede hacer. Incluso uno de los dos toreros que quedaron como Cagancho en la Linea o sea «Jesulin» nada mas arrastrarse un toro bravo con las orejas puestas después de intentar y conseguir pararlo a base de banderazos y toallazos, despegado y ventajistas cuando el santo público le hace saludar va y hace una señal con la mano como
diciendo: «Tranquilos que en el próximo…». Tuvo uno, el tercero se lo dejó ir como un incompetente y encima, amenaza como si el que arrastraban hubiera sido un satanás.

En ese microcosmos que es la grada, no voy a decir el número, un tío casi se traga el puro cuando vió el gesto entre perdigón y perdigón de puro churrustroso exclamó:
«A tí te deberían cortar la oreja y dársela a ese», señalando al que arrastraban en medio de una atronadora ovación como sutil venganza hacia el torero y premio merecido a ese «Asistente que sacó casi hasta los medios con fijeza al picador y lo volvió a dejaren el tercio como quiso y al que le dieron leña para que se fuera enterando. Con esto de echar un toro de rejones por delante, las administradoras de la merienda andaban dudando si sacarla o no y. cediendo a las presiones sibilinas de los merendantes que no sabían como calmar su desazón después petardo del de Ubrique, empezó a torear Juan Mora quieto y una miaja estoico con el capote;pasaban bocatas magras con pan de hogaza empapada en tomate y envueltitos en papel de plata, se picó poco al toro pensando que se iba a caer y el toro, encastado, se vino arriba. ¡Quietos parados!, dijeron. El toro borró la merienda y Mora se la jugó con pundonor y verdad aguantando la embestida encastada del cuarto , alguno le echó un bocata al papel de plata, fijo que estaba con Mora templado, gustándose en una serie con naturales con la mano baja, con relajo, pasándose al toro cerca sin descargar la suerte.

Un toro encastado, con Interés, y un torero centrado.

Total, ná. A esas alturas a alguien se le ocurrió sacar un fantástico turrón de Jijona rodeado de piñones, casi-como en navidad. Sólo faltaba la culebrona de mazapán y los villancicos. No sé si hay que sacar el vino en función de la comida o al revés, la comida en función del vino. No sé, si de verdad, la faena acompañó al turrón o al revés, pero fueron complementarias y tan bienvenidas como los dulces navideños en julio.
Carpe Diem o sea goza del presente que dijo el bueno de Horacio. Todos hicimos bien en gozar con la única oreja realmente justificada de la tarde porque el futuro de esta iba a resultar absolutamente desesperante al ver a otros dos toros irse para adentro,uno con una oreja cutre de menos y el otro con las dos, en dos faenas ramplonas y vulgares. Una, la de Camino que consiguió el premio de una oreja y otra la de «Jesulín» desbordado por una casta a la que no está acostumbrado. Los dos se merecieron premio, porque yo siempre sostengo que en las quinielas también se debería de premiar al que no acierta ni uno con un premio menor, también para eso hay que echarle narices.

Camino hizo malo a un toro bueno dejándose enganchar muleta
las veces que quiso el toro y el pobre «Jesulín», un toro con dos pitones de susto llamado«Trianillo» se lo comió con papas como la cazuela de ternera estofada que a alguien se le ocurrió llevar doce asientos más allá. Todavía me estoy preguntando que pasó con Pablo Hermoso, qué le pasó a «Giralda» para protestar tanto de la boca y estar tan desangelada clavando y saliendo de las suertes. No me explico el alcance en un arreón de un toro que se terminó templando. Tampoco me explico lo de que «Cafetero» en ése quiebro mal preparado estar reunido. Sí me explico las banderillas de «Cagancho»,torero, sometido y poniendo un par magistral,muy en corto, con los pechos por delante y saliendo toreando a un buen toro, el mitin de «Giralda» negándose a ir al toro en el rejón,sin obedecer, y otra vez«Cagancho» solucionando la papeleta, tiene, al menos,una lógica.

Un hierro que era pedido por las figuras cayó en desgracia por aquello de que habían pegado unas cornadas a destiempo. Los taurinos lo miraban con desconfianza y decidieron apuntarse a ella a pesar de que se movía y no repetía sin pensar que al lado de esas cornadas había triunfos significativos e importantes, mismamente
como el de Mora. Sólo hago que pensar en el ganadero
porque, pesar de lo que digan muchos taurinos y, según a ellos, corrida de Cebada no sirvió y eso se lo van a tener en cuenta. Menos mal que no sirvió. El turrón y los piñones de plata,, no hubieran tenido ningún sentido.

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