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Joselillo bordea el triunfo con una importante corrida de Dolores

Vicente Zabala de la Serna

Publicado en ABC el 12 julio 2009
  • Plaza de toros de Pamplona. Sábado, 11 de julio de 2009. Séptima corrida. Lleno de «no hay billetes». Toros de Dolores Aguirre, serios de desiguales hechuras, y en general poca nota en el caballo, destacaron el estupendo 6º, el 2º y el 3º sin humillar, dentro de un conjunto importante.
    Serafín Marín, de rioja y oro. Cuatro pin- chazos y estocada atravesada. Aviso (si- lencio). En el cuarto, dos pinchazos, media atravesada y descabello. Aviso (bronca).
    David Mora, de blanco y oro. Aviso y bajonazo (silencio). En el quinto, estocada baja (saludos).
    Joselillo, de grana y oro. Estocada caída (oreja). En el sexto, tres pinchazos, cinco descabellos y dos avisos (ovación de despedida).

Los toros de Dolores Aguirre compusieron una importante corrida. Un espectáculo grande. De diversas notas sueltas y mansas en el caballo, el sexto sobresalió sobre el resto por su empleo en el peto. «Cantinillo» se llamaba. Fue el último. Imponente pieza y cierre. Un pavo. Joselillo está llamado a ser torero de Pamplona, pero la puñetera espada le privó de la coronación. Brava la apertura de rodillas en los medios y en redondo; encastado el toro en las series diestras y preñadas de enorme vibración. Y todavía mejor al natural. Muy despatarrado y entregado el torero, también el doloresaguirre en la persecución de la muleta. Se agitaban las peñas: «Jose-lillo, Jose-lillo, Jose-lillo». Joselillo al final sufrió un volteretón que todavía acrecentaba su figura, pero que lo desfondó con la espada. El acero le pesó y, bordeado el triunfo, traspasó el segundo aviso en una agónica suerte del descabello. El aire le faltaba al hombre. Y la vida, hasta que en el quinto golpe de verduguillo el oxígeno le entró por los pulmones como una bocanada.

Comadroso de Dolores Aguirre (foto: Silvia Ollo)

Comadroso de Dolores Aguirre (foto: Silvia Ollo)

Una oreja llevaba del tercero, vareado, suelto de caballos y con una movilidad impresionante. Joselillo anduvo dispuesto e inteligente en las distancias y en las alturas: el toro, muy pronto y franco, no humillaba como su hermano postrero, y lo supo comprender perfecto. Gran toro de público.

Pero puestos a desmenuzar, el segundo fue superior en todo. Mucho más humillado y descolgado, presto a los vuelos, desde que David Mora le bamboleó el capote a la verónica en un quite estupendo. A punto había estado de arrancarle la cabeza a portagayola. Suelto el toro en banderillas, se fijó en los flecos de la franela. Mora corrió la mano muy bien, corrigiendo defectos de codilleo. La cosa funcionaba desde el principio sentado en el estribo, pero avanzada la obra se apagaron las luces y se encendieron las de emergencia de la reiteración. Todo cogió la cuesta abajo. La embestida no había sido igual por el izquierdo, por donde al final surgió una voltereta. Un bajonazo echó el telón.

Muy buen aire demostró el quinto. Dos medias verónicas de David Mora se corearon. Había vibraciones positivas. Mas el ejemplar -¡y qué ejemplar!- de Dolores se rajó prontito. ¡Qué bien metió la cara lo que duró! Mora saludó una ovación porque interpretó con gusto en ese tramo algunas series.

Serafín Marín despachó el lote peor, y malamente. Masacró al altísimo y manso cuarto en el caballo con descaro. Y antes, con el toro que estrenó la tarde, informal y al principio, sólo al principio, tragalón, sin ir metido en la muleta, quien no tragó ni una fue Marín.

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