Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

El abono de los toros, José Antonio Iturri

José Antonio Iturri

Publicado en Diario de Noticias el 25 de Junio de 2003
castas

castas

Ha comenzado la retirada de los abonos de los toros. Tres días intensos en los que no falla nadie, porque los abonos de los toros, se mire como se mire, son una inversión agradecida y con un alto rendimiento garantizado. Bien porque el espectáculo de los toros en Pamplona durante los Sanfermines es algo digno de verse, bien porque cualquiera está dispuesto a pagar el doble o el triple de lo que vale en las taquillas de la Meca. Pero con todo, lo más importante que ofrece el abono de los toros es esa sensación de propiedad que destilan esas entradas numeradas. No se pierden nunca. Tienen la categoría, casi, de un bien inmueble. Como quien tiene un apartamento en el Pirineo o en la costa y que utiliza o alquila a su conveniencia. Y junto a la propiedad, el abono de los toros transmite a su poseedor o poseedora un sentimiento de pertenencia a un clan, a un colectivo social amante de su ciudad, de sus fiestas y de sus tradiciones.

No es raro, por tanto, sobre todo en tendidos cómodos, como los de sombra, o los de sol y sombra, que los propietarios de esos abonos se casen, vivan, tengan hijos, envejezcan y mueran sentados en la misma localidad. Y que el abono pase de los padres a los hijos y de éstos a sus hijos y así sucesivamente, como en la sucesión bíblica del Génesis, hasta la aparición de Abraham. Tuvo un peligro gravísimo esta sucesión hereditaria de los abonos -algunos se abandonaron definitivamente y volvieron a ponerse a la venta- en el año 1979, al año siguiente de los nefandos sucesos que ocurrieron en los Sanfermines del 78, que cumplen ahora 25 años; Muchos, ante el temor de que pudiera volver a pasar algo, se las ingeniaron para no pagar los abonos ese año y que la Meca les guardara el derecho, argumentando que estaban de luto. Todavía se conoce en la Casa de Misericordia el año 1979 como El año de los lutos.

En Pamplona existen cuatro sacramentos, tres profanos y uno religioso, de los que, como estudiábamos antes, imprimen carácter. Ser socio o socia de Osasuna, tener el carné de una piscina, poseer un abono de los toros y pertenecer a la Hermandad de la Pasión o, en su versión femenina, ser Hermana de la Soledad. Algunos han recibido la gracia de los cuatro, otros participan de dos o de tres, y casi todos, cuando menos, son beneficiarios de uno. De entre los cuatro, a juzgar por las dificultades para recibirlo, el más fervorosamente ansiado por la ciudadanía es el abono de los toros. No falla nadie.

Be Sociable, Share!
Etiquetas: ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *