Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Pamplona, ¡el Toro!

David Montero

Tribuna de Salamanca, 3 julio 2009

La fiesta hizo explosión al mediodía del 6 de Julio. No hay otro modo de describirlo”. Esto dijo refriéndose a Pamplona y a su Feria de San Fermín Ernest Hemingway en su libro Fiesta. Pamplona es ante todo fiesta, tradición y personalidad, donde no falta la pasión, el desenfreno y el jolgorio. Pero por encima de todo está el Toro, con mayúsculas, protagonista indiscutible de las entrañables y arraigadas vivencias que acontecen durante una semana en la capital navarra.

Sánchez Vara, a portagallola con Golfillo

Salida de un Cebada (Silvia Ollo)

Taurinamente hablando, el mes de Julio es fundamentalmente Pamplona y sus sanfermines. San Fermín sigue siendo una feria con seriedad y con categoría, entre otros motivos, porque la personalidad de esta plaza, guste o no, pasa por la presencia bulliciosa, colorista y necesaria de las peñas de mozos navarros que podrán incomodar a algunos, pero que dan personalidad a esta feria tan diferente y a la vez tan popular.

Se sabe, que para muchos toreros de los que acuden a Pamplona no es ni mucho menos grato el ambiente que se vive en la plaza y, que incluso este mismo ambiente, puede molestar a algunos aficionados y espectadores a los que les guste otro talante y otro comportamiento para ver toros. Pero Pamplona es como es y hay que respetarla, entre otros motivos, porque cada fiesta es para la gente del lugar donde se celebra.

Cada año los sanfermines comienzan con el tradicional ‘chupinazo’ del cohete lanzado desde el balcón del Ayuntamiento a las 12 en punto del mediodía del 6 de Julio. Desde ese momento, la población entera se dispone a vivir y disfrutar de una semana de fiestas ininterrumpidas, donde el principal ambiente se vive en las calles. Además de los mozos y mozas pamplonicas, la ciudad recibe esos días la afluencia masiva de forasteros y extranjeros que acuden atraídos por la singularidad y la belleza del espectáculo de sus encierros y de unas fiestas que fueron popularizadas mundialmente por Heminguay en su novela Fiesta.

No hay que olvidar tampoco que a lo largo de las fiestas los sanfermines tienen también una motivación religiosa, porque no en vano son las fiestas en honor de San Fermín y cuya manifestación más característica es el ‘riau, riau’, recorrido en el que los mozos pamplonicas acompañan a las autoridades desde el Ayuntamiento a la capilla del santo y en la procesión del día 7.

Pero al margen de la visión más pintoresca o sociológica de los sanfermines, donde no faltan las exhibiciones folklóricas o deportivas, se encuentra el culto al Toro, que aunque suene arcaico dicho de este modo, es la mejor forma de definir lo que los navarros han practicado desde hace cientos de años, con el mantenimiento de una de las tradiciones más arraigadas y populares en nuestro país.

El Toro son los encierros, el riesgo de la carrera, el pañuelo rojo, el quite providencial de un periódico enrollado, los corredores veteranos y experimentados, los no tanto, las malas pasadas del alcohol y, como casi siempre, en cualquier lugar del recorrido el infortunio. Pero también es una feria taurina más a través de una semana de corridas serias e importantes, porque Pamplona cuenta mucho a la hora de añadir o de quitar a sus protagonistas.

Que en Pamplona y en su feria de San Fermín sale el toro cuajado, rematado, con presencia y limpio de pitones, el Toro-Toro, es algo que impone y que preocupa muchos días antes, a todos los toreros que saben que tienen que hacer el paseíllo en los sanfermines. También el que se precia de ser buen aficionado sabe, que Pamplona es otra historia y que las corridas que allí se lidian comparadas con las que se lidian en la mayoría de las ferias, son tan distintas como auténticas. La seriedad de Pamplona y de la Casa de Misericordia, propietaria de la plaza y responsable de la organización de las corridas, debería de ser un ejemplo a seguir en el resto de las ferias.

Pamplona y su feria de San Fermín son únicas.

PRIMERO. Porque sus responsables conocen muy bien las ganaderías, tienen en cuenta el juego que dieron los toros en años anteriores, y porque valoran muy mucho su momento actual.

SEGUNDO. Porque no todas las ganaderías sirven o tienen toros para Pamplona y el hecho de visitarlas sería perder tiempo y prestigio, y porque para ‘tecer’ y para andar de la ceca a la meca ya marean hasta la saciedad otros.

TERCERO. Porque Pamplona sabe lo que quiere para su feria de San Fermín, como lo quiere y, además, descarta a quienes no pueden ofrecerle lo que pide, y porque elige lo que de verdad le interesa.

CUARTO. Porque cuando el responsable o el veedor de Pamplona llega a la ganadería eligen y reseñan los toros de la de la cabecera de la camada, y porque esos mismos toros se respetarán hasta el día del embarque.

QUINTO. Porque los responsables de Pamplona no piden nada ni permiten que nadie haga lo que habitualmente se pide, se permite y se hace, y porque si el día del embarque los toros no son los reseñados se tendrá muy en cuenta el descuido.

SEXTO. Porque la corrida reseñada en su día y en la finca para Pamplona es sagrada pase lo que pase, y porque aquí no encajan los cambios, los caprichos ni las presiones de otros veedores, apoderados o empresarios.

SEPTIMO. Porque los toros que se lidian en Pamplona no se caen a pesar de tener incluso más kilos que los que se lidian en otras plazas, y porque una de las causas puede ser que no se trasiegue con ellos en tejemanejes sospechosos.

OCTAVO. Porque los toros en San Fermín galopan en el recorrido del encierro por la mañana, y porque después por la tarde en la corrida reciben dos o tres puyazos y pueden soportar sesenta o setenta muletazos.

NOVENO. Porque los triunfos en Pamplona y en la feria de San Fermín repercuten a nivel nacional de cara al resto de las ferias y de la temporada, y porque también lo hace en la satisfacción personal del torero.

DÉCIMO. Porque la afición pamplonica se lo pasa a lo grande y se divierte ajena a la labor del ‘pegapases’, y porque de verdad y por derecho se ralentiza en los tendidos con el serio y auténtico toreo que valora y premia.

Estos diez preceptos se encierran en dos; admiración por la Fiesta y respeto por el Toro.

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