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Supermán, en Pamplona

Germán Ulzurrun

Diario de Navarra, suplemento especial de San Fermín, 5 julio 2009

EL 8 de febrero de 1979 se estrenó en España “Superman: The Movie”, dirigida por Richard Donner e interpretada por Cristopher Reeve. Era una adaptación al cine, con efectos especiales novedosos, del legendario personaje del cómic. Uno de los espectadores, el socio de la peña Anaitasuna Fernando Lizaur Gómez, salió satisfecho de la sala. Le rondaba por la cabeza preparar algo que reanimara el ambiente en la plaza de toros. El año anterior habían tenido lugar los trágicos incidentes con la muerte de Germán Rodríguez. Aunque el San Fermín Chiquito de 1978 había sido una afirmación de la voluntad de recuperar la fiesta, flotaban dudas y preocupaciones sobre el ambiente.

El disfraz, de California

Super Man en el tendido

Super Man en el tendido (Archivo, Diario de Navarra)

Lizaur tenía y mantiene la amistad con un grupo de cuatro californianos que conocían los Sanfermines. Iban venir aquel año. Así que les llamó por teléfono para preguntar si podían conseguirle el disfraz de Supermán. Dicho y hecho. Fernando se acercó hasta Barajas para recibir a los californianos. Nada más llegar al hotel, en la Gran Vía de Madrid, sacaron el traje de la maleta. Le quedaba como un guante. ¿Y el efecto? Pues fue asomarse a la ventana, un tercer piso, y los transeúntes se paraban divertidos y admirados. Un Supermán con bigote les saludaba muy sonriente.

Camino de los toros

Ya en Pamplona, prendida la mecha de las fiestas, acudir a la corrida con la peña Anaitasuna era una de las actividades de Lizaur. Aunque aquel domingo había comido con los americanos en el restaurante Hartza, en la bajada del Labrit, no iba a faltar a su cita. Así que encerrado en el aseo, cambió el atuendo blanco y rojo por el disfraz. Como iba justo de tiempo, se plantó en medio de la cuesta y dio el alto a un Seat 850 que subía. El joven conductor no salía de su asombro cuando Supermán en persona le pedía que le llevara hasta el Anaitasuna.

Una vez en la peña las risotadas le hicieron ver que la broma iba por buen camino. El viaje en villavesa hasta San Lorenzo sirvió para armar el guión de cuando apareciera en la corrida.

Calle Mayor arriba Supermán acompañó a la peña. Quienes observaban desde los balcones y se fijaban en él llamaban rápidamente a los que estaban dentro. Los balcones se poblaron como al paso del Riau-Riau. Al llegar a Plaza del Castillo con Espoz y Mina apareció con su Mobilette José Mari Torrabadella. Supermán se puso en pie sobre el asiento trasero y, con riesgo de descalabrarse, recorrió algunos metros.

El veloz vuelo rasante

La entrada en el coso contó con la complicidad de los porteros, bueno amigos del personaje, que le dejaron acceder a la carrera con un brinco por encima del control.

Super lizaur (Archivo, Diario de Navarra)

Super lizaur (Archivo, Diario de Navarra)

Durante el paseíllo, minuto de silencio y faena del primer toro, Supermán permaneció oculto. Al poco de saltar el segundo de la tarde, Ollero de 505 kg y del hierro de Guardiola Fantoni para el diestro jerezano Francisco Núñez “Currillo”, Lizaur se acercó cauteloso hasta el vomitorio del tendido. Entonces estaba rematado por una especia de repisa de cemento. Allí, de súbito y con un puro al morro, apareció Supermán puño derecho en ristre saludando a la concurrencia.

La juerga fue general. Todos los espectadores se desentienden de la faena y miran al personaje. De pronto, sin descomponer la postura, Supermán da un salto. Sus compañeros del Anaita le esperan con las manos en alto y empiezan a impulsarle a buen ritmo sobre las localidades. Supermán recorre el tendido de cabo a rabo en un tris tras. Y así, con los poderes de la kriptonita y el entusiasmo que proporciona la sangría, Lizaur y las peñas dejaron pálidos de envidia a los especialistas de Hollywood.

Noviazgo muy efímero

Obtenida la admiración general, de entre todas las miradas unos ojos le siguen con especial intensidad. Son los de una buena “moza” vestida con traje nupcial que deambula por grada. Gesticula un principio de abrazo. Supermán, todo caballero, vuela rápido hasta el balconcillo y llega a esta ella. “¡Que se besen!, ¡que se besen!”, corea la mara. Morreo de los de tornillo y ovación general.

La “moza” tira de la capa del héroe. Quiere llevarle al altar. Pero Supermán se percata de que “Currillo” tiene serios problemas para despachar al Guardiola. Un nuevo vuelo le lleva hasta la sirga del tendido 6. Esta vez el público ruge “¡que lo mate Supermán!, ¡que lo mate Supermán”. Aquello complicaba el guión y Lizaur hubo de ganar tiempo. Todo serio montó un referéndum por sectores. “Vosotros, ¿queréis que lo mate?”. “Síiii.”, era la respuesta. “Y vosotros. ¿también queréis que lo mate?” “Síiii.”, volvían a contestar. Por fin, “Currillo” acertó con el golpe y el toro rodó.

Abrazo a Pérez Balda

A esas alturas del montaje incluso Supermán necesitaba un descanso. Mientras se arrastraba al toro, se acercó hasta el palco caminando por la grada. Presidía la corrida el concejal rochapeano Juan Manuel Pérez Balda (PSOE). Ambos se fundieron en un abrazo que fue ratificado por la ovación del público. Supermán hizo mutis por el foro y en el antepalco apagó el reseco con una tónica que le ofreció el diputado foral Ángel Lasunción.

Al acabar la corrida se volvió a guardar otro nuevo minuto de silencio y hubo una breve espera antes de que por el callejón accedieran al ruedo los chiquis de las peñas, que fueron recibidos con fuertes aplausos. De nuevo Supermán se reintegraba con la cuadrilla del Anaita para acompañarles hasta Navas de Tolosa.

“¿Eras tú?, hijo mío”

Lizaur aprovechó, vestido de aquella guisa, para subir a casa de su madre a saludarla. A todo esto la mujer había escuchado la narración de Pepe Trujillo, en Radio Popular, del espectáculo de un tal Supermán en la plaza de toros y lo que menos esperaba es que se tratara de su Fernando. “¿Eras tú?, hijo mío”, le preguntaba aún incrédula.

De vuelta a la calle, Supermán ayudó a todo el que se encontraba en apuros. En la película había una secuencia en la evitaba la caída por un precipicio de un autobús sujetándolo en el aire. De manera que aquella fue la tarde que más seguras circularon las villavesas por Pamplona. Conforme llegaba una, desenfrenada, ahí estaba Supermán para detenerla en seco y levantarla a pulso. El cachondeo, con la plena complicidad de conductores y pasajeros, fue inenarrable.

La noche acabó en la verbena de Larraina donde, por fin, pudo Supermán tomarse una copa a gusto y echar un par de bailes.

Las reseñas de la prensa

El vuelo de Supermán tuvo gran repercusión en la prensa. De él se ocuparon desde “El Pensamiento Navarro” a “Egin” o “Cambio 16”. Un extracto de Joaquín Vidal en “El País” resume el sentir más común. “La mejor faena la hizo Supermán, el 8 de julio, día del aniversario de los graves sucesos del año anterior, pues rompió la tensión que había en el tendido. ¡Olé el salero del Supermán bigotudo, bizarro y volador!”, escribió.

El traje, en la percha

Treinta años después el disfraz cuelga en una percha en su domicilio. Ha debido encoger porque Fernando, alguna vez que se lo ha probado, lo encuentra algo más justo. Lo que le acompañan con más frecuencia son los buenos recuerdos de la anécdota. Las veces que ha coincidido, por ejemplo, con Julián Balduz que entonces era alcalde, o Ignacio Cía, como representante de la Casa de Misericordia, siempre ha salido a relucir lo bonito y entrañable del número, cómo ayudó a superar temores y a que los Sanfermines recobraran su alegría, buen humor y desenfado de la mano de todo un héroe: Supermán.

Con la perspectiva que da el tiempo Lizaur tiene clara la clave del éxito: “No dije nada a nadie. Fue una sorpresa total”, asegura. Es muy difícil que el personaje de Metrópolis vuelva a surcar el cielo pamplonés. Los héroes míticos se presentan sólo en caso de máximo apuro. “No intentes hacer lo mismo, porque no va a salir igual”, dice Lizaur.

Queda, eso sí, un ramalazo de nostalgia. “Me gustaría volver a coincidir con el que hizo de novia de Supermán y con quien me subió en coche para darles las gracias. Todos se portaron fenomenal”, asegura esperanzado.

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Una respuesta a “Supermán, en Pamplona”

  1. @CAOenfurecido También fue Superman. http://t.co/nCuOMskj

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