Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Como una ola

La trastienda
Publicado en Diario de Navarra, 15 julio 2009
Esperpéntica presidencia (Foto: Tuca, Diario de Navarra)

Esperpéntica presidencia (Foto: Tuca, Diario de Navarra)

José Agustín Goytisolo soñó en ciertas ocasiones con un mundo al revés. Soñaba con lobitos buenos que eran maltratados por corderos. Soñaba con brujas hermosas, príncipes malos y piratas honrados.

Que un toro atropelle a una mulilla no es del todo noticia. Pero si el toro que atropella a la mulilla está muerto, la noticia nos dice que la plaza de toros estamos viviendo el mundo al revés. Pues con esa pintoresca escena terminó el cincuenta aniversario de la Feria del Toro.

Pero es que la tarde comenzó muy sandunguera. Una ola recorrió en el primer toro la plaza de Pamplona. Una ola fuera de lugar, de sitio y de composición. Uno pensaba que la ola era una ocurrencia más de la andanada catorcera. Pero no. Pensándolo mejor el asunto debía de ser un tsunami del espacio tiempo que convirtió la tarde en un acontecimiento cercano al esperpento.

Cosas de los Einstein, de los principios de la relatividad y de los mundos paralelos.    Estaba toreando Morante al toro y en vez de tirar por la calle de en medio, al ver la ola le dio por ponerse en el sitio. A Morante, de vez en cuando le da el soplo, y aunque el personal no se entera, compone muletazos de fuerte carga torera. Los compone, los acompaña, les sigue el aire y los abrocha. Todo eso hace Morante con capote y muleta.

Y aunque parezca de otro siglo a la afición conspicua la cosa le parece tan actual que se les pone el corazón en vela.   Y Morante, y su abstracción entre la bulla sanferminera, fueron lo mejor de la tarde. Pegó los muletazos de la tarde y algunos de los de la feria. Había que verlo con una y dos manos pasárselos por la pernera. Con su traje gris azul o lo que fuera, ¿fue cosa de la ola o de las musas moranteras?    Más bien uno apuesta a que la culpa la tuvo la ola.

Por que si no es por la ola quien se explica todo lo que vino más tarde. Porque en el mundo paralelo en que metió la tarde los toros no parecían del todo toros. Algunos muletazos tenían algo de bandera. Y en el palco, mientras unos hacían la ola ellos hacían la trainera.

La resaca de la ola durará tres periódicos. La de los sanfermines, lo que nos pongamos en otras tareas. Pero cuando despertemos de la galerna seamos algo cuerdos. No toda la culpa de todo la tiene el de la chistera. Algo tuvo que ver la ola. En Pamplona el quince de julio todos somos hombres de tierra.

Be Sociable, Share!
Etiquetas:

Una respuesta a “Como una ola”

  1. pamplonudo dice:

    Lo que paso el 14 fu una vergúenza y alguien deberia toma cartas en el asuntos.Me parece lamentable que gente sin ningun tipo de conocimiento sobre la Fiesta e incluso antitaurinos puedan presidir corridas y desprestgien la Feria como lo etan haciendo.El que sea presidente tiene que respetar su papel y su funcion y no ser un meapilas.¿ Que tenemos lo que nos merecemos ?Yo no me merezco incompetentes pagafantas en el palco riendose de nosotros.
    La resentacion de algunos toros ,para llorar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *