Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Cuando truena el silencio

La trastienda

Publicado en Diario de Navarra el 11 julio 2009 
El Fandi brindando al cielo (Jesús Diges, agencia EFE)

El Fandi brindando al cielo (Jesús Diges, agencia EFE)

 Los sanfermines son una fiesta. Y como buena fiesta están llenos de contrastes. Muchos pamploneses al leer “Fiesta” de Hemingway, saltan las hojas del lúgubre comienzo parisino para aterrizar en las luminosas páginas pamplonesas. Quizá no sean conscientes de que Hemingway las escribió de forma consciente, para que fuesen entendidos los brutales contrastes de nuestra fiesta. El nobel ya dejó claro hace muchos años la cercanía entre el rito festivo y la tragedia.
   
    En la noche de ayer varios niños nacieron en Virgen del Camino. La alegría de sus padres contrastaba a lo largo de la mañana con los momentos trágicos que se vivían allí al lado, justo en la puerta de urgencias. Mientras tanto, lejos de allí la comparsa de Gigantes y cabezudos visitaba la Meca. Los residentes, señores mayores, veían bailar a Josemiguelerico desde sus sillas de ruedas. A su vera algunos padres ayudaban a que sus niños, recién caminantes,  no tropezasen durante el baile.

    Pero todos estos contrastes eran leves comparados con los que vivimos ayer por la tarde en la plaza. Ya en el patio de caballos el ambiente era frío, distante. Entre los torileros, los mulilleros, los monosabios y algunos habituales hay corredores. Se mascaba el duelo. Y en esto llegó “El Fandi”. Pocas veces se habrá escuchado una ovación así al entrar un torero. Pocas veces se le habrá visto un rictus tan serio al granadino y pocas habrá generado tanta empatía. Ayer todos eran “El Fandi”.     

  Y Fandila hizo el paseíllo. Y mientras andaba miró la puerta del callejón. Esa puerta que ha atravesado a hombros pero también corriendo. Porque el Fandi es un habitual del encierro, justo en la zona donde ayer sucedió la tragedia. Y el minuto de silencio tuvo que llegarle al corazón, ése minuto donde no se escuchaba ni el tintineo de las mulillas, pues hasta ellas quisieron quedarse quietas. Un minuto que erizó el vello de la plaza y que tuvo que escuharse hasta en el cielo.      

Y salió el toro, y Fandila tardó en meterse en el guión. Pocas veces ha toreado nadie en Pamplona con tanto silencio. La Plaza estaba prendada expectante y todavía sin resuello. Pero el contraste no tardó en llegar. Fue en un desplante tras poner banderillas. Fandila, ganándole pasos, colocó al toro a la carrera en los medios quieto, parado y algo humillado. Fue un alarde que ha realizado muchas veces, sí, pero que ayer cobraba otro significado: el de la fiera homicida sometida por un hombre a cuerpo limpio. La del valor ancestral del toreo navarro.

   Y ahí, cuando se rompió el silencio, se desató el nudo. La plaza volvía a ser la de la fiesta. La del éxito o el fracaso. La de la música de las peñas, la del sol y la de la sombra. La de los triunfos caros o baratos. Y no habíamos salido de Pamplona, era la misma fiesta.

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Una respuesta a “Cuando truena el silencio”

  1. maria ester de rio gallegos argentina dice:

    Cuando truena el silencio : nada me ha parecido mas emocionante que ese título. Soy una señora de 76 años -hija y nieta de gallegos,amante de todo lo que tiene que ver con Galicia y España entera ,desde su historia hasta sus chismes del corazón.Tengo una amiga en Pamplona , nos comunicamos por cartas o emails, ya que no nos conocemos personalmente ,pero nos queremos mucho, Disfruto todo lo que me manda pero ayer, sentí que era mi hijo o mi nieto el que caia bajo los cuernos de Capuchino . Me encantan las corridas de toros y los Sanfermines pero ayer no hubiera querido verlos .- Por medio de ustedes envió a la familia de este arriesgado jóven ,todo mi cariño y mi pesar .Gracias por leer este email.Gracias por darme alegrias todas las tardes por las TV . Gracias por permitirme estar en contacto siempre por la tierra de mis ancestros .
    Un abrazo ….Maria Ester de Rio Gallegos Santa Cruz Argentina

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