Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Lo sueños del niño torero

La trastienda
Publicado en Diario de Navarra el 8 julio 2009.

Cuando ayer Miguel Tendero llegó ayer a la Plaza, en la puerta del Patio de caballos se encontró con un curioso pasillo humano. Las vallas azules de la policía municipal contenían a un público variopinto compuesto por sanfermineros ociosos, matrimonios de jubilados, señoras con claveles y maridos consortes acompañando. En las primeras filas, subidos a esas barreras provisionales,había varios niños que presenciaban de cerca un espectáculo que se repite tarde a tarde en el Paseo Hemingway: el del brillo de los alamares de los trajes de luces, el del crujido de las monas de los picadores al bajar de los coches o el del sonido de los cascos de los zaldis que pican mientras calientan en el patio de caballos.

Cogida de Miguel Tendero (foto Jesús Diges, Agencia EFE)

Cogida de Miguel Tendero (foto Jesús Diges, Agencia EFE)

Probablemente Miguel Tendero fue uno de esos niños que en Albacete se asomaban a la Plaza de Toros a ver llegar a los toreros.

¿Sería de esos chavales que retienen los gestos de los toreros hasta en los andares?. Unos de esos mocés que con un trapo rojo y una rama intentan torear hasta el perro de los vecinos. O un pispajo a los que tienen que coser un trajecico de luces cuando tienen cinco años. Lo ponemos entre interrogación porque Tendero entró ayer a Pamplona por la puerta de la sustitución y siendo un auténtico desconocido.

Pero para llegar a la alternativa los chicos como Tendero tienen que pasar por lugares mucho menos glamurosos que nuestro patio de caballos. Lugares con forma de portátil donde las cuentas salen al debo.  Son plazas donde anuncian erales y salen casi toros. Lugares donde a los novilleros les caen de uno en uno hasta tres avisos, les hunden sus carreras y el público se queda tan tieso; ¡no quieren ser toreros!.

Los aficionados cabales suelen medir a los novilleros por criterios más serios. Miran su disposición, su proyección y sobre todo que estén “en novillero”. Y ahora a los novilleros les hacen certámenes, bolsines y concursos tipo “Villarriba busca un torero”. Y de uno de ésos salió el nombre de Tendero. En Vistalegre ganó el pomposo certámen “La oportunidad”.

Por allí pasaron novilleros que llegaban en Mercedes y estrenaban trajes nuevos. En las eliminatorias Tendero fue de los pocos que salió con el traje manchado. De sangre de toro, de volteretas o de errores bisoños.

Y ayer Tendero, en el día del santo patrón, demostró que era el mejor día para decirnos que quiere ser torero. Guardénse todos de sesudos análisis. Miren su taleguilla partida, su traje blanco manchado y su forma de entrar a matar. Piensen que era un desconocido y que acaba de llegar. Aprecien que la tarde iba ful y alguien intentó torear.

En las plazas de toros hay que preguntar a los matadores dónde quieren llegar y no de dónde son. Ayer el soberano público pamplonés lo supo captar.

Be Sociable, Share!
Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *