Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Paco Camino

Carlos Polite

Publicado en Diario de Noticias 4 de julio de 2005

Amado y denostado, su talento impactó de señorío a la década prodigiosa

Paco Camino Sánchez no fue un hombre ambicioso en su devenir por la historia de la tauromaquia. La prueba irrefutable es que toleró sin inmutarse, salvo el rifirrafe de Aranjuez, que un ex robagallinas convulsionara el toreo y campara con patente de corso por los pagos ibéricos, haciendo y deshaciendo a su antojo por las dehesas y los cosos.

Paco Camino desgranó el poderío de su inteligencia clara, plato exquisito para aficionados sensibles a la estética de gran calado y no al tremendismo y la grosería.

Paco vio la luz el 15 de diciembre de 1940 en la localidad de Camas, otrora pueblón aledaño a Sevilla y ahora ciudad dormitorio de la metrópoli. Aprendiz de panadero en una tahona de su pueblo, se crió bajo la tutela de su padre Rafael, personaje entrañable que intuyó el potencial de su retoño y se convirtió en su preceptor taurino hasta que Paco aprendió a volar en solitario por el farragoso mundo del burel.

Rafael Camino Vera, padre del torero, nació en la calle Ángel de Camas el 16 de julio de 1913. Encontró acomodo laboral en la histórica fábrica de cerámica de La Cartuja sevillana. Pero el mozo fue tocado por el virus del toreo y a pesar de las broncas paternas y presiones de todo tipo, comenzó a buscarse la vida por tentaderos y capeas hasta que debutó de novillero en el coso de Écija el 25 de julio de 1934. Compartió cartel con su paisano Reverte de Camas y adoptó para el arte el apodo de Rafaelillo . A los pocos días, léase el 1 de agosto y en la misma plaza, observó a su lado a un colega alto y flacucho que atendía por Manuel Rodríguez Manolete .

Pero a Rafael le truncó la carrera la guerra civil. Su último festejo prebélico fue una novillada nocturna en La Maestranza el 30 de mayo de 1936 acompañado por el padre del malogrado Paquirri , Antonio Rivera.

En la foto con Cañabate y Sebatián Miranda (foto: El cossío)

Debutó en Las Ventas el 23 de agosto de 1942, junto a Gabriel Alonso y José Parejo. La fortuna le mostró la grupa y consciente de la extrema dificultad para abrirse camino como novillero, renunció a los oropeles dorados y bajó el escalón para vestirse de plata y actuar de subalterno con todos los toreros de la zona. Practicó el pluriempleo, muy común en aquellos tiempos tenebrosos, trabajando en una fábrica de toneles en Camas. Colaboró con el rejoneador Ángel Peralta y toda la experiencia adquirida la transmitió a su hijo Paco, al que acompañó con celo durante su época de becerrista y novillero. Aquello terminó en Barcelona el 1 marzo de 1959, después de que su niño cortara 4 orejas y un rabo a sus utreros. Paco rogó a su padre que abandonara el duro bregar y Rafael acató los deseos de su hijo después de 30 años de profesión. Más adelante aconsejó a sus nietos Rafi y al mocetón de Rafael, a quien “transportaba” en un enorme Mercedes Benz, regalo de Paco, por todos los tentaderos habidos y por haber. Rafael Camino Vera falleció en su Camas natal el 10 de febrero de 1989. Un infarto acabó con un buen padre y gran mentor.

Paco inició su carrera, siempre acompañado por su padre, por placitas de tienta en su tierra, asombrando a todos los profesionales por su precocidad e inteligencia, recordando al gran Joselito , de quien se decía que lo había parido una vaca. Acababa de nacer el niño sabio de Camas. Al no encontrar excesivas facilidades, Paco se trasladó a tierras norteñas, donde encontró acomodo por parte de valedores como nuestro Julian Marín, que le abrieron el corazón y la puerta de su casa. Bajó hasta Zaragoza, donde el jovencito toreó en un sinfín de becerradas, hasta que en el coso de Pignatelli debutó con los del castoreño el 7 de setiembre de 1958. En el resto de la temporada no salió de las mugas aragonesas, lidiando 10 festejos.

La temporada de 1959 se inició con los mejores augurios. El 1 de marzo debutó en Barcelona y el éxito fue de clamor, pues cortó las orejas, un rabo y hasta la “coleta” de su padre. ElNiño Sabio estaba lanzado y terminó la temporada con 55 novilladas y dispuesto para la licenciatura. El 17 de marzo de 1960 tomó la alternativa en Valencia con toros de pura estirpe Murube de Antonio y Carlos Urquijo de Federico. Jaime Ostos ofició de padrino cediéndole la lidia y muerte de Mandarín , siendo testigo del evento el portuense Juan García Mondeño . En la tarde de su iniciación cortó dos orejas y salió a hombros.

SANFERMINES

Sebastián San Martín y sus colegas de la comisión taurina conocían sobradamente las andanzas del mozo de Camas y no dudaron, aun siendo un toricantano, en ofrecerle un suculento contrato y dos tardes en Pamplona.

1960 fue un año especial en la historia de los Sanfermines, un año único e irrepetible. Debutaron los cameros Curro Romero y Paco Camino. La guinda de la exquisita tarta fue la presencia del Jito jerezano Rafael de Paula en la novillada del día 13. Increíble pero cierto, oigan.

9 de julio. Hacía calor y la reventa se puso las botas, ya que era un día grande. Dos componentes de la terna eran debutantes. Tanto Curro como Paco realizaron el paseíllo desmonterados y Mondeño les acompañó. Se lidiaron bureles de Álvaro Domecq y Díez, que presentó una corrida de lujo con tres toros de capa negra, dos jaboneros y un castaño. El ganadero jerezano volvía para arrasar, ya que su toro Rabioso venció en la primera Feria del Toro el día 9 de julio de 1959.

Cuando Paco se abrió de capote, después de un trasteo de Curro ni frío ni ardoroso, decidimos por unanimidad que aquello pertenecía al mundo paranormal. El sabio enjarretó al burel cinco verónicas cargando la suerte y una media enloquecedoras. El resto de la faena fue la tarjeta de presentación de su zurda prodigiosa. El toro le cazó levemente a la hora de matar y le llevaron una oreja al hule. Pero el disloque aconteció con la lidia del quinto de la tarde. Paco realizó una faena de maestro consumado, despenó al noble bóvido de un soberbio volapié y cortó las dos orejas entre el entusiasmo del coro. El Niño Sabio de Camas conquistó Pamplona para los restos, a pesar de que el futuro le deparara tardes aciagas.

12 de julio. También era tarde de reventa. El maestro de Ronda, Antonio Ordóñez Araujo, encabezaba un cartel rematado con el ecijano Jaime Ostos y el camero Paco Camino. ¿Qué presupuesto calculan Uds. en estas calendas ?

Se lidiaron toros del vizconde de Garci-Grande, criador de Alba de Tormes, que cumplieron con el penco y demostraron cierto genio durante la lidia. El de Ronda, consciente de su poderío, adoptó postura displicente y respingó al observar como Ostos y la criatura le mesaban las barbas. Jaime desorejó al 2º de la tarde y Paco al pique. Mejoró, si es posible, el recibo por verónicas de su debut y nos alucinó con siete y la media de rigor. Pamplona vibró de forma descomunal. La faena con la pañosa fue un prodigio del toreo al natural, epilogada con un volapié en las agujas y fulminante. Como en los tiempos pretéritos, le hubiéramos regalado el burel completo. Durante la lidia del quinto, los míticos banderilleros de Ostos, El Vito y Luis González pusieron al personal en posición vertical después de un tercio de rehiletes fuera de toda norma. Previamente, Paco consiguió que babeáramos con un quite por chicuelinas digno de Rafael Jiménez Chicuelo .

Fueron unos Sanfermines

1961. Por aquellos días se paseó por Pamplona el actor Akim Tamiroff, protagonista de Sancho Panza de El Quijote de Orson Welles. El genio estaba rodando su versión incompleta y tambien se dio un garbeo por la ciudad en fiestas.

El día 11 de julio se lidiaron toros con las hierbas cumplidas de Juan Pedro Domecq y Díez para Antonio Ordóñez, Curro Girón y Paco Camino. El venezolano sustituía a su tocayo Romero, ausente por lesión. Apunto el debut como asesor del entrañable Pepe Moneo. A Paco se le exige ya como a un maestro consumado. Su primer juanpedro demostró que era un guasón y el sabio le endiñó trasteo eficaz de aliño y las opiniones se dividieron. Los ignorantes pitaron y los aficionados batieron palmas. El sabio se desquitó con el 6º de la tarde y volvió a demostrar al coro que era el supremo receptor del toreo eterno y un matador de época. Se llevó al zurrón las orejas del toro.

El día 12 de julio se anunciaron seis hermosos bureles de Pablo Romero para los valientes matadores Chamaco , Diego Puerta y Paco Camino. Aquello fue la releche. El primer toro atendía por Churrero , apuntó en la romana 578 Kg. y mandó al hule al de Huelva y al de Camas. A Paco le cazó en un quite y a Borrero durante el trasteo con la muleta. Dieguito se embauló la corrida completa y ya le amamos de por vida.

1962. El ganadero charro Garci-Grande fracasó con estrépito por una corrida remendada con un torico de Molero Hnos., sustituto de un titular lesionado en el encierro. El lote embistió a oleadas y Paco demostró su sabiduría y cierta actitud pasota quitándose de encima a sus dos enemigos con dos trasteos de purito aliño. ¡No sabe nada el niño !, comentaban los aficionados. Se le perdonó.

El 13 de julio, Antonio Ordóñez, Paco y El Viti se las vieron con astados de Arellano y Gamero Cívico, del campo sevillano y de estirpe Contreras, léase Murube. La tarde deparó otro día de gloria para el niño sabio. En el inicio del festejo nos dejó boquiabiertos con un quite por verónicas al toro de Antonio. El camero desorejó por partida doble a sus bóvidos sacando la zurda a la palestra y dejando constancia de su magisterio. Mató de dos volapiés fulminantes y fue paseado a hombros por los mozos.

1963. Vuelven a Pamplona los toros charros de Atanasio Fernández Iglesias para enfrentarse a Jaime Ostos, Miguel Mateo, Miguelín y Paco Camino. Apunto que el festejo se televisó en directo.

El ecijano inició la tarde reventando las calderas y desorejó al primero de su lote. Miguelín no le fue a la zaga, brindó a la solanera y con su peculiar concepto de la tauromaquia alegró el espíritu del personal y se llevó al zurrón las dos orejas del burel. El sabio apechugó con el lote chungo y a su primero mansón y huidizo nos dejó entrever las indudables taras del marrajo y otras que se inventó el camero.

Mientras sus colegas continuaban su tarde triunfal, a Paco le sacudió la desidia con el otro cobardón de turno y la tarde se diluyó sin pena ni gloria.

Había que esperar al día 13, ya que debutó para su desgracia el fenómeno de la generación del Seat 600 y masacrador de la cabaña brava, del hombre que sin la listeza de El Pipo jamás hubiera pisado vestido de luces una plaza de toros. Hablo de Manuel Benítez El Cordobés , que paseó desmonterado, flanqueado por el veterano Antonio Bienvenida y Paco Camino. Se lidiaron astados de Arellano y Gamero Cívico, de escaso trapío y poder enfermizo. Bienvenida se tapó con sus bureles, consciente de que el chufla era el protagonista de la tarde. Pero Paco no estaba para milongas y mucho menos en Pamplona. Cuando Lagartón se acercó a la jurisdicción del sabio de Camas, le endosó al de Palma del Río una lección de Tauromaquia de tamaño natural. El subproducto de la fenomenología se escabulló con dos broncas épicas, a la espera de la más espeluznante que vieron los siglos.

1964 . Para nuestra desgracia, fue el año de inflexión de Paco en los Sanfermines. El día 9 de julio se lidiaron mansos desesperantes de Montalvo, oriundos de la vacada colmenareña de Vicente Martínez, para el baturro Fermín Murillo, Diego Puerta y Paco Camino. El sexteto del campo charro se movió por el albero con escaso trapío y aviesas intenciones. Murillo y Puerta dieron la cara, pero Paco despreció a sus dos toros y al público. Escuchó tres broncas, (incluyo la de despedida).

Al día siguiente sufrimos una nueva afrenta desde el campo charro, pues Atanasio nos chutó en vena la casta más indigna que imaginarse puedan. En principio, el festejo despertó gran expectación, ya que componían la terna Diego Puerta, Paco Camino y El Viti . El de San Bernardo forzó su valor hasta el paroxismo y lió un trasteo de escándalo. Al intentar el descabello, el cagarro zaíno cazó al bravo y lo mandó al taller de reparaciones.

Paco observó a su primero de soslayo, torció el morro, marcó un rictus de desprecio y le demostró tal actitud con aliño displicente y golletazo pescuecero. Todo aquello provocó la ira del personal santo, léase todo el aforo del coso. Con el regalo por el percance de Puerta, el camero volvió a las andadas y la bronca se escuchó en toda la Cuenca. Todo podía rematarse con un follón descomunal, pero el sabio se sacudió la molicie con el quinto del evento y la sonrisa retornó a los tendidos después de cinco verónicas y una media para soñar el toreo. Atacó con la pañosa en la mano zurda y nos regaló un faenón antológico. Paco volvió a demostrar su condición de torero para la Historia. Pero también descubrimos el lado tenebroso del torero.

1965. El día 8 de julio se lidió un corridón del Conde de la Corte. El sexteto se completó con un toro de Sánchez Rico porque durante el viaje desde la finca matriz de Los Bolsicos , pasando por la provincia de Burgos y concretamente por Pancorvo, uno de los morlacos destrozó la cambreta y se dio el piro . Alertada la guardia civil, un tiro certero acabó con la vida del bóvido. Fue una pena, ya que el de Sánchez Rico se comportó como un maldito.

Apechugaron con los bravos toros Diego, Paco y Viti . Puerta organizó la marimorena contando con la valiosa ayuda de su peón, el gran Almensilla . Camino se comportó con desgana y apatía, aliñó por la vía rápida, despenó al noble burel de bajonazo vil y despiadado y escuchó música de viento. Para su desgracia, el sorteo le deparó el remiendo chungo y aquello fue Troya.

Pero al día siguiente el destino le deparaba un toro llamado Jazminito . El Sabio debió tomar buena nota de las broncas que todavía retumbaban en sus oídos y tomó la sublime decisión de demostrar que él y solo él era el receptor e intérprete de cinco siglos de Tauromaquia.

Se lidiaron astados del jerezano Fermín Bohórquez, de pura estirpe Murube, para Ostos, Puerta y Camino. El ecijano estaba en horas bajas y naufragó. Diego mantuvo el tipo y cortó una oreja. Jazminito era el tercero de la tarde y Paco enloqueció a los tendidos, gradas y andanadas. Camino sublimó el toreo y cuando el noble burel claudicó por un volapié fulminante, la plaza se vino abajo.

Pero el sabio de Camas era capaz de trasmutar su actitud como un alquimista de altos vuelos. El sexto del festejo no le gustó ni un pelo de su capa zaína, se lo pasó por la cara, lo liquidó de un sartenazo y la bronca equilibró la tarde. ¡Sir John, sir John, la de cosas que hemos visto!

El día 10 de julio nos desesperamos con la mansedumbre de los bóvidos no furibundos del hijo del patriarca de San Fernando, léase Antonio Pérez-Tabernero Sanchón.

Los toros horribles de los campos de Salamanca se las vieron con Jaime Ostos, Paco Camino y Santiago Martín El Viti . A Jaime prácticamente le dimos puerta, sufrió de lo lindo y para rematar, descabellando al cuarto de la tarde, el verduguillo saltó por los aires y cazó a un espectador levemente, por fortuna. La bronca fue de órdago.

Lo de Camino era la caraba, ya que toreaba donde y cuando se lo pedía el cuerpo y su mente privilegiada. A su primero lo trasteó a trapazo limpio, finalizando con el bajonazo de turno y la consabida bronca. Sin embargo, con el inválido cuarto, que era un cagarro, Paco se embraguetó y demostró que era el capo de la torería andante.

1966 . Los Sanfermines se presentaron con toda la nómina al completo y el 7 de julio abrieron fuego Camino, Viti y Manuel Insausti Tinín con toros de María Teresa Oliveira El Campillo , de El Escorial. En el fondo y en la forma eran unos novillotes sin personalidad, pero Paco nos alegró la tarde con un quite por chicuelinas soberbio y trasteo fastuoso. Falló con el estoque, algo extraño en su quehacer, excepto cuando despenaba a base de golletazos cuando pasaba de todo. Se le ovacionó con calor. Al cuarto le arrearon duro en varas y el animalico quedó en estado preagónico. Paco le dedicó faenica de enfermero y hasta luego.

El 8 de julio volvieron los atanasios . Era tarde fresquita y la mansada de los pagos charros nos enfrió del todo. Más que embestir, topaban y en cuanto sentían el contacto de la puya galopaban despavoridos. Aquello era una moruchada. El tercero se partió un pitón y fue sustituido por un toro de Miguel Higuero, de Trujillo (Cáceres). Por cierto, fue el único potable del encierro. Se enfrentaron a la mansada Diego, Paco y un jovencito cordobés que atendía por El Pireo . Puerta cumplió y cortó la oreja de rigor; el toricantano también tocó pelo y Paco nos sirvió sus dos versiones de la tauromaquia. A su primer especimen le atizó seis verónicas y la media de pura percepción subliminal. A renglón seguido, todas sus tropas, tanto caballeros como infantes, realizaron esfuerzos sobrehumanos para atizarle en varas y colgar los garapullos. El jefe agradeció semejante actitud con una faena de las de quitar el hipo. Pero marró con la tizona y todo quedó en una fervorosa vuelta al ruedo. Con el quinto apareció el diestro ratonero y fácil con el aliño. La bronca fue tridimensional.

1967 . Debutó la familia Chopera como criadora de reses de lidia, anunciándose Antonio Martínez Elozondo. Presentaron un lote armónico con trapío y poder, que se enfrentaron a Camino, Paquirri y Pedrín Benjumea. Aquel 12 de julio fue una tarde vergonzante para Paco, a pesar de que los toros eran propiedad de la familia que administró su carrera, el torero se comportó arteramente.

El primero de su lote aceptó tres varas, tres y Camino despilfarró la bravura del burel y lo liquidó de una vil pescuecera. Por supuesto, la bronca desaforada se la pasó Paco por el arco del triunfo , ya que en cuanto observó perplejo que el cuarto derribó a Salitas por partida doble, el sabio castigó por bajo al toro, le hizo crujir las vértebras y lo cazó de golletazo infame. Supongan ustedes la que se lió. Para desgracia del personal, liquidó un tercer morlaco por percance de Benjumea y más de lo mismo. Unos cuantos desaprensivos despidieron al camero con una lluvia de botellazos. Debo aclarar que en aquellos tiempos, el envase de plástico estaba en el paleolítico.

El día 13 de julio se anunciaron toros de Juan Pedro Domecq y Díez para una terna de lujo y la plaza estaba a reventar.

¿Quien dijo que la reforma era una necedad?

El trío lo integraron Antonio Ordóñez,Mondeño y Paco Camino. El rondeño cumplió con el test, al igual que el portuense. Al sabio se le notaba el mosqueo por la movida del día anterior, pero los genios demuestran su talante cuando se sienten contra las cuerdas. Y Paco Camino no iba a ser menos, ya que no debía escabullirse por la puerta falsa, faltando a la dignidad de una afición que le adoraba desde que era un mozuelo.

Al tercero del festejo lo acarició con los vuelos del capote y con la muleta realizó faena pinturera, algo novedoso en la tauromaquia de Camino. Pero marró con el quitapesares y se negó a dar una vuelta al ruedo a pesar del requerimiento general. El maestro seguía mosqueado. Pero la lidia del sexto demostró una vez más que sólo los elegidos son capaces de meterse en el zurrón a todo un coro multitudinario que el día anterior lo hubiese despedazado. El sabio cortó las orejas, salió a hombros y dejó entrever una sonrisa.

El año del mayo de París el camero no acudió a Pamplona, pues en 1968 la modorra se aposentó en su cuerpo y se lo tomó en plan comodón, pasando de compromisos de cierto calado.

En 1969 volvió por partida doble. El día 11 de julio el sabio debutó con los toros del ganadero navarro César Moreno Erro. Fue un conjunto de trapío desigual, ya que el 3º se tapaba con la carita y apuntó en la chismosa 448 Kg. Sin embargo, 4º y 5º fueron bureles con la barba cerrada. Cumplieron con el penco acorazado y al 6º se le premió con la vuelta al ruedo. Era tarde de paisanaje, el camero captó todos los efluvios al vuelo y decidió complacer al coro. Cogió al vuelo las orejas del 1º de su lote, después de una faena apañada y un volapié de matrícula. Juguetón fue un toro de bandera y afortunado, cerró festejo y se encontró en el camino con un torero que se sacudió la abulia del funcionario y volvió por sus fueros de torero de todas las épocas. Camino realizó una faena antológica y desorejó a su bravo antagonista. Mientras a Juguetón le dedicaban los honores póstumos de bóvido y noble, la plaza era una olla a presión. Aquello fue tremendo.

El día 14 cerró los Sanfermines un encierro desigual del jerezano Juan Pedro Domecq y Díez, que incluía un diamante que atendía por Madrileño . Lástima que el toro excepcional topara con un Viti medroso, que acongojado por la fogosidad del burel, ordenó matanza en varas, mientras el animal se defendía como un jabato. Santiago Martín lo mandó al desolladero de infame agresión y la bronca se escuchó en Vitigudino. Paco se comportó en plan cachondo con su primero y le concedieron hasta el rabo del morlaco. Pero con el quinto del festejo, que atendía por Ribereño , el sabio volvió a oscurecer su mente y la cagó. La despedida fue sañuda y la Feria terminó con cabreo compartido por toda la concurrencia. Claro que, lo del Viti , colmó todos los garrafones.

1970 . La presencia de Camino se redujo a una sola tarde y fue el 9 de julio con una brava y correosa corrida de Martínez Elizondo. A Paco el sorteo le dió la espalda, ya que apechugó con el lote mas korricolari del sexteto. El maestro abrevió como un consumado especialista . A su 1º le aplicó trasteo apañadito y cuando el pitón izquierdo del toro le soltó un arreón, respingó y aliñó como un cocinero de postín. Escuchó impertérrito el griterío de rigor y alguna palmadita de los pelotas. Con el 4º volvió a las andadas, atravesó malamente los bajos del burel y otra bronca, salvo los asquerosos que lo aplauden todo. Paquirri cortó dos orejas verbeneras y Miguel Márquez sí nos alegró la tarde.

Pero en 1970 el maestro de Camas, Francisco Camino Sánchez pasó a la Historia cuando el día 4 de junio toreó en solitario la corrida de Beneficencia en la Villa y en aquellos tiempos sin Corte. Camino se enfrentó a toros de Urquijo de Federico, Miura, Buendía, Arranz y a Juan Pedro por partida doble.

A más abundamiento, regaló para postre el sobrero de Felipe Bartolomé. El maestro de 29 años saldó su compromiso en Madrid con el botín de 8 orejas, matando a sus oponentes de a estocada por barba. Paco Camino se había codeado con colosos de la Tauromaquia como Guerrita o Gallito .

1971. Julio, cuando La Meca vertebró un supuesto y espectacular duelo entre Antonio Ordóñez Araujo y Francisco Camino Sánchez. La expectación ante semejante cartel con el aditivo de los toros de César Moreno Erro, provocó una reventa de escándalo; papel que cantaba 50 duros se pagó hasta 2.000 pelas . (Esperen Uds. al próximo día 14, y verán).

Jarreó con intermitencias durante todo el festejo y el personal toleró impertérrito hasta que observó la actitud aviesa de los coletudos de turno, intérpretes de la pantomima. Los toros de nuestro ganadero no se pavonearon con trapío espectacular, pero toleraron con donosura castigo de las puyas y en cuanto ojearon la muleta decidieron embestir con largueza y excelente compás.

El de Ronda estaga en el ocaso de su largo periplo y se comportó como un auténtico desvergonzado. Asumo el epíteto porque fui testigo de aquello . Le cantamos a coro lo de: “Vete y no vuelvas…”. La policía le protegió de la santa ira de los aficionados hasta que lo descabalgaron en el hotel. Dejó todos los avatares de la lidia en manos de sus subordinados y se limitó a matar a sus bureles de manera ignominiosa.

Mientras tanto, el asimismo millonario ex Niño Sabio de Camas , adoptó actitud ultraconservadora y nos regaló unas pinceladas de su talento con el segundo de la tarde lluviosa. Liquidó con una rinconera made in Ordóñez y se le concedió una benévola orejilla. Cuando escuchó imprecaciones de un grupo de aficionados, renunció a dar la vuelta al ruedo. Con el resto de su lote, tomó buena nota de la tenebrosa actitud de su colega y no asistimos a una alteración de orden público de purito milagro.

En 1972 se celebró por todo lo alto el 50º aniversario de la inauguración del coso pamplonés, el 7 de julio de 1922. Aquel día se lidiaron astados colmenareños de los Hnos. de Vicente Martínez para Julian Sainz Martínez Saleri II , Juan Luis de la Rosa y Marcial Lalanda. El único superviviente del gran día era el maestro de Vaciamadrid, el gran Marcial. El veterano matador ocupó lugar preferencial en el palco y se le tributó una cariñosa ovación.

Se lidió un encierro duro y peleón de Martínez Elizondo y el paseíllo lo realizaron seis matadores. A saber: Diego Puerta, Paco Camino, Paquirri , Miguel Marquez, Dámaso González y el baturro Raúl Aranda. Márquez y Aranda sustituían a los anunciados Palomo Linares y Niño de la Capea . La expectación se diluyó en el bostezo, ya que ninguno de los actores, salvo el manchego Dámaso, dieron la talla con los broncos toros de la familia Chopera . Paco agradó con el capote, emocionó lo justo con la muleta y se fue de naja con el estoque. Como estábamos de buen rollito, se le ovacionó.

El 14 de julio se cerró la Feria con un encierro de César Moreno. El criador de la tierra se sacó la espina del año anterior y envió una corrida preciosa de hechuras, con buen talante delante del penco y excelente tranco y nobles intenciones. Los bureles se enfrentaron a Paco Camino, Dámaso González y Pedro Gutiérrez Moya Niño de la Capea . El camero utilizó su sabiduría para pasar de puntillas y tomarnos el pelo. Con el primero se adornó con pinceladas desvaídas y como se le exigía más que a nadie, se le abroncó. El cuarto fue el dije del sexteto y Paco se colocó al hilo de la embestida, embaucó al personal y al cazar al noble bóvido de estocada ratonerilla, se le premió con un apéndice auricular.

Quien alborotó la tarde fue el bueno de Dámaso. Cierto es que su toreo adolece de duende, ángel, pellizco o cualquier aditivo al uso; pero su sentido del temple y su porfía mereció el premio de cuatro orejas y un rabo. El Capea pasaba por aquí y a base de tirones y zapatillazos, se llevó una oreja al zurrón.

1974 . El 11 de julio Pamplona fue castigada con un sol inmisericorde y con un encierro premonitorio. Juan Pedro Domecq y Díez mandó a los sanfermines siete burelillos. Los veterinarios rechazaron un par y se completó el conjunto con un toro de César Moreno. El ganadero pamplonés era el gran ausente de la Feria, pero a base de sustituciones estaba lidiando su corrida . El del día 11, era ya el tercero.

Los tres primeros juanpedros fueron lo que Navalón popularizó como perritoros y a más abundamiento, se derrumbaron. Solamente el 4º y el 5º parecieron toros y al burel de César Moreno le arrearon con suma dureza desde el penco y salió de la pelea en estado comatoso. Todo fue un desastre.

A pesar del calor asfixiante la reventa estaba cachonda y todos a la espera del sublime espectáculo. Mira que somos canelos. En los mentideros se cuchicheaba que Paco cobraba un millón por matar dos babosas. El segundo de la tarde se protestó por enano y cojo; Paco le espantó el mosquerío y el broncón fue compacto, sin fisuras. El cuarto tomó una vara, se tumbó y el sabio se lo quitó de encima sin el mínimo decoro. ¿Qué quieren que les diga ?

No lo sabíamos, pero Dn. Francisco Camino Sánchez, Niño Sabio de Camas y torero descomunal, terminó en la tarde del 11 de julio de 1974 su largo periplo sanferminero.

El maestro estuvo ausente de Pamplona en 1973 debido a una tragedia familiar acontecida en la plaza de toros de Barcelona el 3 de junio de 1973. El toro Curioso de la vacada de Atanasio Fernández hirió mortalmente a su peón de confianza, su hermano Joaquín. El desventurado falleció dos días después y Paco cortó la temporada.

Reapareció el 1 enero de 1974 en Manizales (Colombia), pero los allegados comentaron que el maestro ya no era el mismo. Aunque siguió en activo hasta el 1 de abril de 1978 en la Monumental de México, Camino había bajado ostensiblemente el acelerador y la motivación, salvo la económica, claro está.

Como los toreros son unos veletas, Paco volvió al palenque el 30 de mayo en Jerez de la Frontera, lidiando dos toros de la vacada de sus amores, la de Joaquín Buendía Peña. Sus escarceos, luces y sombras, siguieron salpicando la geografía taurina hasta el 23 de septiembre de 1983 en Valladolid. Previamente, el 12 de agosto y en el coso de Huesca, organizó tal escandalera, que consiguió a pulso ser detenido y a pagar una multa de 300.000 pesetas de aquéllas.

El maestro, con carácter excepcional, concedió la alternativa a su hijo Rafael y se vistió de luces en el coliseo de Nimes. El cartel de la efemérides lo completaban los Litri , padre e hijo, ya que Miguel también se doctoraba en Tauromaquia. Paco pasaportó a un ejemplar de Jandilla y el público le premió con una oreja. Fue la última actuación profesional, apuntada el 26 de septiembre de 1.987.

Se calcula que Paco Camino toreó en España 1.049 festejos con el aditivo de 1.176 orejas y 126 rabos. A todo esto se deben sumar otro largo número de actuaciones en América, de la que Paco fue cliente asiduo. Francisco Camino dejó en Pamplona recuerdo imperecedero de sus tardes gloriosas y del resto, pues mira hombre, no me acuerdo.

Hace unos días, al maestro le fue concedida la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Que la disfrute con salud. Hasta siempre, maestro.

Be Sociable, Share!
Etiquetas: ,

Una respuesta a “Paco Camino”

  1. Rodrigo Gonzalez Caicedo dice:

    Santiago de Cali ( Colombia ) Junio 24 de 2011,
    Fueron muchas las tardes Gloriosas que le vi al Maestro Paco Camino, en las ciudades de Cali, Manizales y Bogota, tendre un recuerdo imborrable de tantas veces que en el Tendido ” apure unos cuantos vinillos” de emocion en esas tardes de Gloria.
    Fuerte abraso al Gran Maestro, que hoy lo he visto en una entrevista de Pepe Mata de Mexico en su casa
    de Campo de Espana.
    Rodrigo Gonzalez Caicedo ( junta directiva de Astauros )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *