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Cabestros

Antonio Purroy

Publicado en El País el 10 de julio de 1997
Publico en el mismo corral de los cabestros en los corrales del Gas (Inge Morath)

Publico en el mismo corral de los cabestros en los corrales del Gas (Inge Morath)

Es muy posible que muchos aficionados no sean conscientes del papel tan relevante que juegan los cabestros en todas las operaciones de manejo del ganado bravo. Los bueyes, como también se llaman, suelen ser machos de razas autóctonas de aptitud carne, morucha en Salamanca y retinta en Andalucía, que son castrados a la edad de dos años para hacerlos más dóciles y manejables. Después de un largo periodo de aprendizaje, lleno de conocimiento y de paciencia, se utilizan en todas las operaciones que se realizan en el campo, de manera que sin su ayuda sería impensable realizar faenas de herradero, tienta, embarque, etcétera. También tienen gran utilidad lejos de la dehesa, ya que son los que tranquilizan a los toros en el desencajonamiento, ayudan a moverlos en los corrales de la plaza y a introducir los devueltos en el ruedo. Da gloria ver, por ejemplo, a la parada de cabestros de la plaza de Las Ventas madrileña, todos muy parejos, capirotes y botineros en colorao, cómo ejecutan la suerte de su mayoral Florito, con dos y tres toros devueltos cada tarde.

Pero donde los cabestros adquieren gran relevancia es en el encierro de Pamplona, ya que son ellos los que conducen y arropan a los toros, abriendo y cerrando la manada. Los bueyes del encierro conocen el recorrido porque lo repiten cada mañana, marcan el ritmo sostenido de la manada, ayudan a despejar el camino -especialmente en los días en los que existe gran densidad de corredores- y muy posiblemente con su lenguaje y comportamiento ayuden a tranquilizar los nervios de unos toros asustados que no entienden por qué se les somete a semejante tortura. Por si esto fuera poco, dos o tres cabestros escoba barren el recorrido unos minutos más tarde con el fin de recoger a algún toro que haya quedado descolgado de la manada como consecuencia, generalmente, de alguna caída inoportuna.

Los bueyes del encierro tendrían que ser, además de eficaces, bonitos, que es lo mismo que decir parejos, en buen estado de carnes y con el mismo color de capa, siendo los más aconsejados los berrendos en negro o en colorao, para que puedan ser diferenciados de los toros de la manada tanto por los corredores como por el público que presencia la carrera, que actualmente es muy numeroso por la retransmisión de los encierros por televisión. Posiblemente haya llegado el momento de que a alguien se le ocurra erigir un monumento a los cabestros por todo lo que significan en el mundo del toro bravo.

Antonio Purroy es catedrático de Producción Animal de la Universidad Pública de Navarra.

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Una respuesta a “Cabestros”

  1. Mathieu DAL CORTIVO dice:

    Buenas tardes

    Me llamo Mathieu DAL CORTIVO, vivo en Francia. Soy muy aficionado y tengo pregunta para usted
    – En el reglamento taurino Espagnol de 2004, cuantos cabestros son obligatorios en caso de un desencajonamiento publico ?

    Muchas gracias por sus respuesta

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