Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Memoria de pared

Placa del "Chico de Olite"

Placa homenaje a "Chico de Olite"

En las plazas de toros la memoria histórica suele estar colgada de la pared. Existen plazas donde por todos los muros aparecen azulejos recordatorios: se realizan en homenaje a la empresa, a los ganaderos, a algún aficionado señero, e  incluso en la memoria de algún crítico taurino.

En la plaza de Pamplona, a la vista del público, hay cinco.  Están dedicadas a quienes trabajaron la trastienda de la feria. Gentes con las botas manchadas de barro. Cuatro están en el patio de caballos y una en el exterior de la plaza.

Pedro Chaverri, “El Chico de Olite” tiene la suya en la puerta del encierro. La placa , aunque discreta, es visible en toda la cuesta que bajan los toros. Es en la parte final del encierro,  en su acceso a la plaza de toros.

Ignacio Cía explicó muy bién quién era el Chico de Olite, el doblador más conocido de los encierros en el Siglo XX. Para muchos, es la persona que fijó el concepto y funciones de los dobladores tal y como los conocemos.

De la placa llama la atención dos cosas: el visible capote de la parte baja y los hierros que la rodean. Todos los hierros pertencen a ganaderías de bravo navarras, bien históricas o contemporáneas.
Con el punto de vista de 2009, resulta curioso que un homenaje a un doblador esté más cerca de los adoquines que de la arena. Pero hace treinta años no era extraño en el encierro ver salir a los dobladores a la calle, capote en mano, a la búsqueda de toros sueltos. Bien en el tramo de telefónica e incluso al final de la estafeta. Algo que hoy en día resultaría impensable.

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