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Y el Maestro Garísoain salió a hombros

Publicado en Diario de Navarra el 12 julio 2010

Han sido muchas tardes de vacíos, de olvidos. Muchas tardes de tocar entre la indiferencia y el ruido. Muchas noches de ensayo de pasodobles, para tocarlos frente a una columna muda y cincuenta privilegiados de la grada. Muchas tardes donde la maestría se perdía en las fachadas festivas de la calle Chapitela.

La Pamplonesa: foto de Nino Lasaosa

La banda de Música la Pamplonesa se merecía su tarde de gloria. La tarde en que ejecutando el “Tío canillitas” pudiera abrir de manera destacada el paseíllo. La tarde en que el solo de trompeta de Nerva marcase y llenase de sentido una faena. Porque la música de un pasodoble, con su tempo y sus silencios, lleguen a complementar la estructura de una faena. Aunque quienes nunca vean más allá del mazo del bombo se lo crean.

Se colocaba el Maestro Garísoain de pie tras la columna de grada y parecía haber nacido tras ella. Agazapado allí a la espera de una buena tanda para marcar bien los comienzos. Parecía que fuera a pegarle un pase cambiado a uno de los miuras. Allí estaba él con su batuta a la derecha y con la mano de los millones pidiendo paciencia. Y cuando arrancaban notaban cómo la gente se venía arriba con los acordes de la música. ¡Cómo sonaban los tríos de cada pasodoble!. Y el personal felíz, que se decía para sí mismo, ésa, ésa , ésa es la Pamplonesa.

Y a Garísoain, no se crean, no le cambiaba la jeta. El solo de Nerva eran ovacionado como si las tocase en Sevilla la banda de Tejera. Pero es que el Maestro, que tiene alma de sobresaliente, es un buenazo y reconoce en público y en privado que no sabe muy bien cuando es necesario que arranque la música en una faena. Pero como los que van de buena fe, encontró rápido su tarde mágica en la fiesta,

La de ayer era una tarde curiosa: el personal de los tendidos tres y cuatro pidiendo música. Padilla haciendo una primera faena con algo de reposo y solera. Y el ¡jé! de Jalverde al sexto escuchándose en la palomera. ¿Faneas maestrantes en Pamplona? tampoco nos pasemos, aquello era lo que era.

Dicen algunos que ayer era una tarde extraña. Uno que estuvo presente lo agadeció, no se crean. Vivir instalado en la excepción no es cosa buena. Uno es partidario de que para otros años se instaure el “tradicional día de la Pamplonesa”. Sin bombos, sin chuflas, sin ruidos y eso sí, dentro del abono y de libre asistencia. Una tarde donde devolver a Garísoain y su banda el protagonismo que jamás debieron perder en esta nuestra Fiesta.

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4 respuestas a “Y el Maestro Garísoain salió a hombros”

  1. [Feriadeltoro.net] Y el Maestro Garísoain salió a hombros http://bit.ly/9CjRlG

  2. B. dice:

    ¡¡Qué buena la Pamplonesa!!
    Qué envidia me da al leerlo… parece que la escucho y empiezo a mover los pies y los hombres al ritmo.
    Si es que… hay algunos que somos del “chim-púm”.

  3. Manzanita dice:

    Desde la playa, me ha encantado tu artículo. Poder escuchar a la Pamplonesa en la plaza ha tenido que ser precioso. Besos gordos.

  4. LuisMa dice:

    Una auténtica delicia haber podido disfrutar de la Pamplonesa en directo en su recorrido de la Plaza del Castillo a la Plaza de Toros.
    De momento nos tenemos que conformar con escucharla por la radio, pero ojalá algún día la Federación de Peñas se dé cuenta del Tesoro que hay en Pamplona, y nos permita disfrutarlo durante los toros. Merecería la pena que pusieran orden en sus charangas, en lugar de someterse a la voluntad de los violentos intolerantes.

    P.D. Manzanita, el trabajo en la playa es perjudicial para la salud…

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