Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

El trauma hepático parece resuelto, pero la casta Sr. Rufino…

Carlos Polite

Publicado en Diario de Noticias el 8 julio 2010

DIEZ AÑOS. Los demonios del averno decidieron una vez más trepar desde su séptimo círculo dantesco y asentar sus reales en el coso de nuestra monumental, y para más escarnio, en el día del Patrón. De nuevo, el enfrentamiento tenebroso de las dos Españas, que acuñara en su día uno de los hijos del gran Demófilo, asentó sus reales para demostrarnos que el diálogo para el entendimiento es una quimera. Otra vez, los habitantes de las zonas soleadas arrearon con saña a la alcaldesa. Esto, en principio, es correcto porque el pueblo soberano tiene derecho a protestar, pero no a insultar. Además, el poder tiene a su servicio otro colectivo de adheridos inquebrantables, que la defienden con el mismo furor que los de enfrente. Sigue siendo un espectáculo lamentable. He dicho.

Cuando el señor Rufino Martín, propietario de la vacada que atiende por Peñajara de Casta Jijona debutó en los Sanfermines de 1998, mi comentario fue muy crítico con la actitud de sus bureles. El ganadero se mosqueó y prometió que la próxima vez no se obsesionaría con la báscula, y volvería con un lote armónico y digno de nuestra feria. Han pasado doce años y los toros procedentes de Juan Contreras y de pura casta Murube nos apabullaron en la tarde de ayer con un trapío pavoroso, excepción hecha del sardito culo pollo. El resto fue una traca de fuegos de artificio, de fachenda playera y descaste para el derroche. Me molesta mucho estar en posesión de la verdad en el caso que nos atañe, señor Rufino. Sólo espero que vaya usted hacia la búsqueda de la casta perdida y que se olvide de la Feria del Toro.

Fue una tarde de expectación, ya que la ganadería anunciada ya estaba programada en los Sanfermines del año pasado. Un tremendo problema hepático impidió que la corrida se lidiara. Puede ser que los problemas de salubridad de la vacada estén solucionados. Pero, ¿quedarán atisbos del trauma? A saberlo.

A los tremendos toros de la tarde del Patrón se enfrentaron un trío de matadores de muy diversas características. El riojano Diego Urdiales es un hombre forjado ya en campos de batalla que le han dejado un poso de seriedad y honradez a prueba de bombas. Lo intentó en el inicio del festejo y en el burel de la merendola. No pudo ser porque sus dos oponentes parecían estar más programados para el destoreo que para la ortodoxia pura y dura que practica el hombre de Arnedo.

El colombiano Luis Bolívar parece estar de vuelta, como un cante por milongas. Cuando practica la temporada americana con fruición vuelve a su madre patria pletórico de éxitos con el torete de su tierra y se comporta de formas taúricas entre el camelo y el canguelo. Ayer practicó a conciencia su nueva concepción de la tauromaquia, sobre todo con Chucero. No supo por dónde meterle mano. Puede que haya cumplido su ciclo Sanferminero. El tercero en cuestión fue el mocetón del Aljarafe, respetado en nuestra tierra, Salvador Cortés. Estuvo en torero toda la tarde y se ganó el salario con creces. Te esperamos porque te lo mereces.

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