Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Con pocas luces

Joaquín Vidal

Publicado en “Anuario Taurino Internacional 1992”

Pocas firmas comerciales quieren anunciarse en las corridas televisadas, allá penas si la audiencia es mucha, y hay quienes lo ven Cámara de televisión, durante el encierro (foto: Inthesitymad)como un temor del anunciante a que su producto pueda ser mal visto por si se le asocia a un espectáculo cruel, sanguinario, folclórico, nada europeo. Que los anunciantes, y con ellos los directivos de la televisión, tengan escrúpulos de conciencia es una interesante novedad. No le da a uno esa sensación viendo la catadura ética de muchos de los anuncios y programas que aparecen en pantalla. Uno sospecha que la fiesta de los toros es el pariente pobre de la televisión salvo cuando se trata de utilizarla al servicio de ciertos intereses.

Para introducir el medio en España y fomentar la venta de televisores, se programaron retransmisiones masivas. Para conseguir efectos disuasorios en las manifestaciones del Primero de Mayo o distraer de tensiones políticas al país, el régimen franquista se valió también de las corridas televisadas. Luego, fuera de estos supuestos, los toros no tenían el menor interés.

Y el caso es que la fiesta tiene un tratamiento en imágenes muy agradecido, de gran belleza plástica, dinámica, dramática; y una expresividad sugestiva y directa.

Decir que los aficionados lamentan muy de veras no poder disfrutar de las retransmisiones de corridas, programas sobre los múltiples aspectos de la fiesta e informaciones taurinas es obvio. Pero conviene añadir que el aficionado a los toros es rumiante de sus propias sensaciones. Puede pasarse horas contemplando la fotografía de un lance de la lidia, no sólo por el atractivo de la instantánea, sino porque la analiza hasta pormenores insospechados. El trapío del toro, su lámina, su estampa; la forma de humillar, el modo de embestir; la colocación del torero, el compás de la capa, y hasta su tamaño y su tersura… Como es lógico, estas apreciaciones se acentúan si toro y torero están en movimiento, y en estos casos, para perfeccionar el análisis, se recurre al video. Llega a tales extremos la pasión analítica de algunos que, a veces, después de haberse entusiasmado en la plaza se precipitan a comprobar en el video si hicieron bien en entusiasmarse tanto. Lógicamente, en este postrer estudio suelen sufrir una cruel decepción, pues el video revela determinado movimiento de pie, cierta arruguilla de muleta, un sutil desajuste que no advirtieron en la plaza.

Los directivos de televisión están desaprovechando unas imágenes de gran valor sustantivo y una clientela fiel, atenta y apasionada, que para sí quisiera cualquier televisión del mundo. Pero no lo hacen por mala fe. Es porque no se enteran.

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Una respuesta a “Con pocas luces”

  1. Hoy hemos leído en "El País" cómo ve Antonio Lorca lo de los toros y la tele. Joaquín Vidal lo veía así http://bit.ly/hND4pd

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