Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Jandilla, un oasis en el temporal

Mariano Pascal

Una versión de este artículo fue publicada en Diario de Navarra el 11 abril 2010

El temporal de lluvia y frío que azota el sur de la península ha dado una mañana de tregua. En Mérida, las aguas del Guadiana filtrean con desbordarse. Durante la tarde anterior, la orilla del río bañaba los muros de la Alcazaba.
No muy lejos de allí el sol calienta y seca las ruinas del anfiteatro romano. La sombra de una cigüeña sobrevuela la circunferencia que separan las gradas del foso. A vista de pájaro, estas ruinas de veinte siglos recuerdan los escombros de una plaza de toros.

En el horizonte, y seguro que a vista del ave, pueden distinguirse las laderas de Don Tello. La finca queda cerca de Mérida, a unos pocos kilómetros. Y allí, entre olivos, encinas y distintos cultivos que resaltan por su verdor, pastan los toros de Jandilla. Llegar en coche no es complicado. Basta con seguir aguas arriba la carretera que discurre  en paralelo al Guadiana. Una vez atravesada la discreta cancela, una larga cuesta sube hasta el cortijo que preside la finca.

Borja Domecq Noguera, el hijo del ganadero titular, aguarda la visita. Con suma cordialidad recibe a los recién llegados. El último recuerdo de Pamplona para Borja es agridulce. El pasado once de julio, tras la muerte de Daniel Jimeno en el encierro, Borja pasó uno de sus días mas largos. Por la tarde el toro Sabueso ganaba el premio Carriquri al más bravo de la feria.

El anfitrión conduce minutos después un todo terreno por las pistas que comunican la finca. Las dimensiones de Don Tello se amplían conforme se adquiere nuevas perspectivas visuales, tras una loma aparece otra y otra y sus lindes son difíciles de distinguir. Sobre todo para alguien llegado del norte. De cuando en cuando alguna pareja de perdices atraviesa la pista auyentada por el ruido del motor.

El color del paisaje combina el verde de los cultivos con el color rojizo de la tierra fértil. También puede verse un embalse lleno a rebosar. Los Domecq llevan aquí menos de diez años. Los toros migraron de la provincia de Cádiz hacia Extremadura. No fueron los únicos, sólo en Badajoz ya son más de cincuenta las ganaderías inscritas.

Tras dar una curva pueden verse decenas de toros distribuidos en distintos cerrados. No están solos. A ras de suelo, distintas aves acuáticas del Guadiana comparten tranquilidad con los de rizos. Desde las alturas, varios nidos de cigüeña  copan los postes eléctricos que atraviesan la ladera. Pocos espacios protegidos por decreto pueden presumir de tanta riqueza de aves.

Toros en Don Tello

En una zona de vaguada se encuentran los cerrados con los toros de saca. Junto a ellos, en un promontorio cercano, se han instalado los chiqueros y una manga de embarque. Tras una colina están ocultos los erales y novillos amén de otras praderas con los pastos de invierno. En una zona de meseta, entre gramíneas y margaritas, se celebran en primavera espectaculares tentaderos de machos.

Las lluvias de los últimos meses han embarrado los pasos entre cerrado y cerrado, convirtiéndolos en intransitables. El paso no será fácil. Ángel Pérez Trinidad, el conocedor de la casa, baja del caballo y sube al  vehículo para guiar a los visitantes.

Hay toros suficientes para dar catorce corridas. Son negros, castaños o colorados, y su tipo morfológico, muy fijado en la ganadería, los hace distinguibles. Las fundas que protegen sus pitones, sólo durante el último año, los uniformiza más si cabe. En el coche se van escuchando plazas y destinos. El nombre de José Tomás surge en algún momento. En estos primeros cerrados hay toros finos de cabos, proporcionados y guapos de cara. Toros “bonitos”. De los que tranquilizan a los toreros cuando les tocan en el sorteo.

Escena de un tentadero de machos que preside uno de los salones de Don Tello

Los bichos apenas se inmutan con el paso del vehículo, a lo sumo dan media vuelta. Uno de ellos se rasca con un sistema dispuesto por los ganaderos: una plataforma con sendos cepillos, uno vertical y otro horizontal para aliviar los picores del toro. A cada envite un depósito en la parte superior le suministra una dosis de repelente para insectos.

Los toros son sacados a correr tres veces por semana junto a sus compañeros de cercado. Volverán a hacerlo cuando remita el temporal. El corredero, ahora impracticable, es un amplio circuito cerrado con rectas, curvas, subidas y bajadas. La fuerza con que los toros acaban ahora los encierros, nos son fruto de la casualidad sino de los cambios en el manejo del ganado.

El tiempo, y las borrascas sufridas, resultan omnipresentes. Con las Fallas a la vuelta de la esquina, los toros destinados al Levante apenas han cogido peso desde diciembre. El asunto ha salido esa mañana en prensa. Sorpresivamente el mayoral recibe una llamada de un periodista. Es de Associated Press y se apellida Woolls. La conversación entre un comunicador global y un profesional del campo bravo da para un estudio. El pienso mojado, los problemas de pezuñas o el pelo de invierno de los toros. El diálogo parece surrealista, pero a la postre, será publicado en el Wasingthon Post.

Llega entonces el vehículo al cerrado donde se encuentra la cabeza de camada. Allí cambia el panorama. De aquí saldrán los toros de Pamplona. No son bonitos, son… una hermosura. Presumen de gran remate, seria planta y pese a las fundas, se les intuye una cuerna descarada.  Andan equilibrados entre sí y su estampa recuerdan a ejemplares lidiados en otros sanfermines. Imponen respeto desde la distancia. No parecen acusar las pertinaces lluvias y se muestran altivos con los visitantes. Son los gallitos de la manada y se comportan como tales.  Cuando en el campo se habla del “toro de Pamplona”, está todo dicho. Seis de ellos defenderán el premio Carriquiri ganado el pasado año. Pero será en el mes de Julio, cuando las lluvias hayan pasado.

En Mérida, las ruinas romanas forman parte de la historia. En Don Tello, el toro bravo es el presente. Que lo sea por muchos años.

Toros y agua

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Una respuesta a “Jandilla, un oasis en el temporal”

  1. […] después el toro se recuperaba en la finca emeritense de Don Tello y actualmente se encuentra cubriendo hembras en la de “Los Quintos”, también propiedad […]

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