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Un tigre a caballo

Publicado en Diario de Navarra el 7 julio 2010

Pablo Hermoso de Mendoza (Eduardo Buxens)

El paseíllo de una corrida de rejones, más que un acto de apertura, es una exhibición ecuestre. Cuando los caballos toreros se hacen presentes en la arena  a lomos de sus jinetes, resulta difícil saber quién es el verdadero protagonista del festejo. Si los rejoneadores con sus sombreros cañeros, si las sillas de montar con su orfebrería de cuero o los caballitos, auténticos caballazos, haciendo ejercicios de doma. A su lado, los jamelgos de los alguacilillos relinchando en el despeje, parecen los convidados pobres de un festín de alto copete.

Pablo Hermoso hizo ayer  el paseíllo con Silveti. Un nombre de zaldi que no es fruto de la casualidad. Su origen está en dos personas, una ausente y otra presente. El ausente es Jorge Ramón Sarasa, que en su día le dio  a Pablo la  idea de  nombrar los caballos con apodos de toreros de arte.
Juan Silveti, “El Tigrillo” hijo del “Tigre de Guanajuato”, presenció junto a Pablo la actuación de su nieto en la novillada del lunes.  Como las piernas del mejicano soportan el peso de ochenta años, Hermoso ejerció de báculo toda la tarde. La escena, entrañable, no fue recogida por ninguna televisión. Había que verlos caminar a pasitos cortos por el callejón para ser conscientes de los desvelos de Pablo.

Y es que la capacidad de Hermoso de Mendoza para escuchar y homenajear a quienes le han precedido da una idea de su dimensión. La dimensión de quien vuela alto teniendo los pies cerca del suelo pero que tiene un amor propio para de mantenerse en la cima veintiún años.

Y con el toro en la plaza, Hermoso dio ayer una lección de liderazgo. Una nueva clase de su rejoneo autodidacta donde asimila conceptos de las nuevas generaciones. Un canon de valor  y toreo primoroso. Y una muestra de pundonor que le dejó gatos en el estómago por haber pinchado al quinto toro.

Fue la actitud de los tigres de la familia Silveti, que aterrizaban desde Méjico  y se pasaban con la pata por delante corridas del Conde de la Corte y Pablo Romero. La de los toreros machos. La de quien sale a hombros con tres compañeros, exigiéndose haber hecho más. La del líder que no se fragua en escuelas de negocio sino en el trabajo de treinta años. La de quien ha compartido mantel con la gente más poderosa del mundo y los ha asombrado con su naturalidad.

Pablo Hermoso tiene dos ídolos fuera del toro: el pelotari Titín y Valentino Rossi en las motos. Si alguna vez quieren retarlo no se suban a un caballo.

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Una respuesta a “Un tigre a caballo”

  1. [Feriadeltoro.net] Un tigre a caballo http://bit.ly/9nfCWU

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