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Los Sanfermines de Matías Prats

Entrevista realizada por José María Pérez Salazar

Publicado en la revista del Club Taurino de Pamplona, año 1984

Matias Prats, entrevistando a Manolete en la Plaza donostiarra del Chofre, en agosto de 1947

[…] Matías, permíteme: Tú eres un enamorado de nuestros Sanfermines. Pudiéramos decir un mozo, como lo fuera Hemingway, que ha corrido -a su modo- muchos encierros y ha lidiado -también a su modo- muchas corridas, ¿verdad?

-¿Quién, siendo aficionado a los toros, puede considerar satisfecho su conocimiento de la fiesta sin habe asistido a unos Sanfermines? Ya sabe que mi dedicación al relato radiofónico de las corridas fue anterior a los de carácter deportivo. Pero no era fácil venir a Pamplona para «torear» en lo mío, desde donde la modesta emisor de onda corta, allá en la Málaga natal de nuestro Coronado Millán, donde me inicié en el gozo de ese trabajo.  Luego, desde el momento de mi incorporación a Madrid, hice objetivo de mi apetencia «radiar» una corrida a la usanza pamplonesa. Lo conseguí pronto. Y hablo de usanza porque siendo, en esencia, iguales que en cualquier otra plaza, los componente -toreros, toros, reglamento y espectadores, la diferencia estriba en el uso que hace el público de la corrida. Algo que, en Pamplona, es radiofónicamente inenarrable.

-Aún no era la Televisión y tú estabas con la radio «corriendo» y «lidiando» como los mejores maestros -de figura, es la palabra- en ambos ejercicios de temple y maestría. Porque dar la imagen a través de la palabra es algo que tú hiciste, ¿no así?
-Ya me gustaría ratificar lo que preguntándome afirmas, pero, en relación con los encierros y las corridas sanfermineras no podría ser así. Desde la radio son, ya te lo he dicho, imposibles de expresar. Tuvo que llegar la  televisión para darnos su imagen real. Yo que, como hombre de radio, nunca he aceptado que, en términos generales, cualquier imagen valga por cien mil palabras, digo que ni un millón de ellas valdría lo que un plano televisivo de los tendidos con los mozos de las peñas en ebullición.

-La «tele» fue por el año 56, creo recordar. Y aunque la «tele» tenía ya imagen, como bien has dicho, tú seguiste siendo la mejor expresión de la misma, y lo eres y lo serás, Matías. Dilo sin rubor, sinceramente.
-El que, a mis años, yo encuentre algo capaz de activarme la circulación de la sangre sin ninguna clase de quimioterapias, sin pildoras medicamentosas, me llena de credulidad en mi inacabable juventud. Si vieras mi cara podrías observar el intenso rubor que me producen tus cariñosísimas palabras. Siempre que se me ha imputado una cosa de la que fui, seguí siendo y seré «inocente», me ha venido sucediendo igual: me pongo colorado. Y dicen que eso es bueno para la salud.

-Tú has sido y eres, porque también lo has dicho, y lo vienes demostrando, un amante de Pamplona; vamos, que en pleno invierno, cuando nadie lo imagina siquiera, Matías Prats se «deja caer» por la Plaza del Castillo, lo que pudiera decirse de incógnito.
-Existen muchas razones para que yo ame profundamente a Pamplona, y todas ellas tienen un fundamento gratificante que exige de mí la reciprocidad: el culto a la amistad que practicáis los navarros, la familia de mi familia y, por lo tanto, mía, que ahí está enraizada. Pero mi amor hacia esta tierra dejaría de ser auténtico si hubiese un motivo interesado que lo explicara. Es verdad que en invierno me gusta hacer estación en la Plaza del Castillo cuando voy por el norte «camino de cualquier parte». Luego los Sanfermines se gozan mejor tras haber conocido el letargo festero, el recogimiento espiritual de la invernada.

-Tú fuiste, eres y seguirás siéndolo, el primer portavoz, el continuador y el cantor, siempre, de nuestras fiestas. ¿Cómo las viste?… ¿Cómo las ves? … ¿Cómo quisieras verlas…?
-Siento, es verdad, un gran apasionamiento por vuestras fiestas, quizá porque me inculcaron el suyo, cuando yo aún no las había vivido ahí, junto a vosotros, esos grandes apóstoles sanfermineros que son Rafael García Serrano, Luis del Campo y tantos que, por supuesto, desbordan la docena del Colegio Evangélico.
Actualmente las veo con ojos de asombro primerizo, sin la menor capacidad de discernimiento crítico. Y en cuanto a cómo quisiera verlas, te diré que el cómo es lo de menos; lo importante son el cuándo y el dónde. Para el cuándo, la respuesta es que en los Sanfermines de todos los próximos cien años. Y respecto al dónde, la contestación resultaría ociosa. No podría ser en ningún otro sitio de la tierra o el cielo.

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Una respuesta a “Los Sanfermines de Matías Prats”

  1. [feriadeltoro.net] La radio, los toros y los Sanfermines en tiempos de Matías Prats (padre) http://ow.ly/3OKRT

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