Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

Dominguín, Ordóñez, Rivera, dinastías taurinas ligadas a los «Sanfermines»

Antonio D. Olano

Publicado en la Revista del Club Taurino de Pamplona, año 1989

Es prácticamente imposible un libro, un estudio, una historia taurina en la que se prescinda de Pamplona. Los “Sanfermines” ocupan, desde hace varios años una buena parte de mi producción periodística y literaria. Trato hoy sobre tres Dinastías: “Dominguín, Ordóñez, Rivera”.

El “fracaso” de Luis Miguel

Pese al apoyo familiar y al renom­bre del patriarca de la familia, el viejo Domingo Dominguin, no fue un cami­no de rosas el que recorrió Luis Miguel que recuerda, junto a sus éxitos, lo que él llama sus fracasos.

Luis Miguel Dominguín vistiéndose (Inge Morath)

Luis Miguel Dominguín vistiéndose (Inge Morath)

“En Toledo me puse de rodillas, en la puerta de chiqueros, para esperar al toro. Era como volver a tirar la famo­sa moneda “a cara o cruz”. En situa­ciones así hay que emplear los movi­mientos justos y bien medidos. De ello depende el éxito o el fracaso. Y de la velocidad del toro, si viene inclinado hacia un lado o hacia otro. Arrodilla­do, como estaba sale el toro. Le llamo la atención. Se detiene a tres metros de mí. Empieza a oler la arena, buscando hierba. Y se tumba. La carcajada del público fue horrible, parece como si la estuviese escuchando. Mi desmoraliza­ción era tremenda. Estaba intentando hacer la cosa más importante y, como respuesta, me encontré con la situación más grotesca que pueda sucederle a un torero. Mi segundo toro galopaba, daba vueltas y más vueltas. Fue impo­sible sosegarlo, ni aún después de in­tentarlo reiteradas veces. Aquel día lle­gue cabizbajo, sombrío, triste, a mi casa. Me asomé al balcón de mi casa de la calle del Príncipe, desde el que veía toda la plaza de Santa Ana. Deci­dí que yo no servía para aquello y que los toros se habían terminado para mí. Jaime Martín vino a verme, fue el úni­co que lo hizo”.

Su porvenir aparecía negro ante él. Solamente le quedaba un contrato en Pamplona. No tenía cuadrilla ni dine­ro. Anticipó el viaje para conocer los Sanfermines, de los que iba a ser pro­tagonista. Consiguió una habitación en el famoso “Hotel La Perla”, en la Pla­za del Castillo y con vistas a la calle de la Estafeta, por donde pasan los toros del encierro. Pidió que lo llamasen antes de las siete para presenciarlo. Pero, a las siete menos cuarto, lo despertó una pamplónica impresionante “con dos protuberancias como el castoreño de un picador”. Después del encierro, la cama. Y, como él confiesa “el dra­ma”.

“Acababa de quebrar todos los es­quemas del torero que quiere llegar. Me había acostado con una mujer an­tes de ir a torear. Se apoderó de mi un sentimiento de culpabilidad. Me des­preciaba terriblemente. No me cansaré de repetir que cada una de mis corna­das tienen el nombre de una mujer”. Pese a estos remordimientos y a su convicción de que una mujer ha sido siempre la causa de sus cornadas, aque­lla tarde Luis Miguel triunfó en Pam­plona. ¡Un buen refuerzo para su baja moral! Ya se habían esfumado aquellos fantasmas, aquellas brujas shakesperianas que, en su casa madrileña de la ca­lle del Príncipe, le habían convencido de que no debía ser torero.

La boda del patriarca

Pero si Luis Miguel parte de nuevo tras su triunfo pamplónica, no es me­nos decisiva la influencia de esta ciu­dad en “el patriarca”, su padre. Puede leerse en el libro de mi autoría, del que tomo estos datos:

“Ya es tiempo de enamorarme. Co­noce a una jienense, jugadora de Pelo­ta Vasca en la estación de Alsasua. Do­mingo González Mateos regresaba de Pamplona, de torear en los “Sanfermi­nes”. Gracia Lucas, acompañada de su madre, también regresaba a Madrid. Se casan y no tardarán en tener su primer hijo. Domingo González Lucas, en la calle de Echegaray número 7. Se le bau­tiza, como a tantas celebridades —entre ellas “Cuchares” y Rafael “El Gallo”-en la célebre Iglesia de San Sebastián, escenario de la novela “Misericordia”, de Benito Pérez Galdós. Los otros dos hijos toreros del ma­trimonio, Domingo y Pepe, también hi­cieron el paseíllo en la plaza de Pam­plona, con diversos resultados.

“Es de Ronda…

…y se llama Cayetano”. Así con ese título para su crónica, lo marcó para siempre Gregorio Corro-chano (“A.B.C., 1925). Se refería a Ca­yetano Ordóñez, del que Rafael Alber-ti escribió unas inspiradas “chuflillas”:

“¡Qué salero! ¡Cógeme torillo fiero! Alas en las zapatillas, céfiros en las hombreras, canario de las barreras, vuelas con las banderillas. Campanillas te nacen de las chorreras”

Si Ronda le da su “duende” y hasta su misterio, éste se descubre en Pam­plona, en diversas ocasiones y es Er-nest Hemingway en su novela “Fiesta” el encargado de hacerlo.

El novelista se encuentra con “El niño de la Palma” en Pamplona, en 1925, año en el que reaparecía Juan Belmonte. Hemingway y su mujer, la pianista Hadley Rochardson, con la que se casó en 1921 en Chicago, y sus amigos, decidieron conocer las fiestas de Pamplona y seguirían acudiendo en años sucesivos. Se dirigieron al “Hotel La Perla”, no les agradaron las habita­ciones que les ofrecían y la encargada del hotel los envió a la calle Eslava, 5, esquina con Mayor, en donde les faci­litaron una amplia habitación. Esa fue, pues, la primera residencia de los He­mingway en Pamplona.

Pero el año en que conocen a Cayetano Ordóñez, se hospedan en el “Ho­tel Quintana”, en la Plaza del Castillo, que era la residencia habitual de los más importantes toreros. Allí se hospe­daban los Juan Belmonte, Nicanor Vi-llalta, Cayetano Ordóñez.

Y ya hay que recurrir a “Fiesta”, en donde cambia el nombre a Ordóñez y le llama “Pedro Romero” y, asimismo, muda el nombre propio, el de su mu­jer, el de sus amigos. Y hasta el de Jua-nito Quintana, que estaría tan unido al novelista, al que llama “Montoya”. Que los sube a la habitación, los pre­senta mientras el muchacho se viste de luces. Cayetano les habla en inglés.

“Era un muchacho de 19 años, sin más compañía que su mozo de esto­ques y aquellos tres seguidores, sin duda unos mangantes que trataban de aprovecharse de él”. Después sigue una gran descripción de aquella y de sucesivas corridas. Pero el exégeta se convierte en tába­no del que fue su ídolo. En “Muerte en la tarde” se atreve a decir:

“Si vais a ver al ‘Niño de la Palma’ es posible que veáis la cobardía en su forma menos atractiva, un trasero gor­do, un cráneo calvo por el empleo de cosméticos y un aspecto de precoz se­nilidad. De todos los toreros jóvenes que se elevaron en los últimos años que siguieron a la primer retirada de Bel­monte, fue el ‘Niño de la Palma’ el que despertó las esperanzas más falsas y el que provocó mayor desilusión”.

Cuando los Hemingway volvieron a Pamplona, al año siguiente de su pri­mer encuentro con Cayetano Ordóñez, éste “pega el petardo”, como se dice en el argot taurino. Y ellos lo presencian desde una barrera. Eso ocurrió el 7 de julio, agravándose el día 9 del mis­mo mes, cuando es recibido “de uñas” por el público pamplonés. Un toro se le va al corral tras recibir los tres avi­sos reglamentarios. Tuvieron que pro­tegerle las fuerzas públicas y su huida del “Hotel Quintana” es épica. José María Iribarren, el mejor historiador de los “Sanfermines”, da su versión so­bre el hecho, punto de vista que tam­bién se recoge en “Dinastías”.

...Y se llama Antonio Ordóñez

Es Pamplona el escenario del en­cuentro entre Hemingway y Antonio Ordóñez que, como es sabido, solía correr el encierro. El torero mejicano Chucho Córdoba presenta, en el “Ho­tel Yoldi”, al escritor y al torero:

Antonio Ordóñez frente a la estatua de Hemingway (foto Botán)

Antonio Ordóñez frente a la estatua de Hemingway

“Antonio yacía desnudo en la cama, aceptó algo tapado por una toalla co­locada a la manera de hoja de parra. Lo primero que advertí fueron sus ojos: los ojos más negros, brillantes y alegres de cuantos se han visto, junto con una maliciosa sonrisa de píllete, y no pude evitar advertir los costurones que tenía en el muslo derecho. Anto­nio me tendió la mano izquierda, pues se había hecho un feo corte en la dere­cha con el estoque de matar al toro, e invitó:

– Siéntese en la cama. Dígame, ¿soy tan buen torero como mi padre?

Así que, contemplando aquellos ojos extraños, desaparecida su sonrisa jun­to a cualquier duda de que seríamos amigos, le aseguré que era mejor que su padre y le expliqué lo bueno que éste había sido”. He ahí al Hemingway contradicto­rio. “Le expliqué lo bueno que éste ha­bía sido”. ¿Le explicó también lo que él había escrito en “Muerte en la tar­de”? Se verían en diversas ocasiones en Pamplona, en donde el escritor ya era conocido como “Papá Hemingway”.

 

 

“El tercer hombre”

Paquirri en Pamplona

Paquirri en Pamplona

Francisco Rivera, “Paquirri” es “el tercer hombre” de mis “Dinastías”. Su padre, un modesto novillero y sin for­tuna, no logra la fama de los patriar­cas de las dos anteriores dinastías, a las que se vería unido tras su boda con Carmen Ordóñez. Dinastías que si se perpetúan, hasta el momento, será de­bido a que alguno de los dos hijos del fracasado matrimonio se dedique al toreo.

 

“Paquirri” era también un “torero de Pamplona” porque, sabido es, hay toreros de distintas regiones, de dife­rentes plazas. No importa su lugar de nacimiento pero, pese a algunas inci­dencias, “Paquirri” era, claramente, el torero que se requiere, que se exige y que gusta en “la feria del toro”. Tres dinastías, con biografía huma­na y torera apasionante. Tres apellidos que, para siempre y desde sus comien­zos, están ligadas a Navarra. A Pam­plona concretamente que es, puedo an­ticipárselo al curioso lector, uno de los escenarios principales de mi relato.

Be Sociable, Share!

3 respuestas a “Dominguín, Ordóñez, Rivera, dinastías taurinas ligadas a los «Sanfermines»”

  1. [Feriadeltoro.net] Dominguín, Ordóñez, Rivera, dinastías taurinas ligadas a los «Sanfermines» http://bit.ly/i3Lw2A

  2. RT @Sanfermania: [Feriadeltoro.net] Dominguín, Ordóñez, Rivera, dinastías taurinas ligadas a los «Sanfermines» http://bit.ly/i3Lw2A

  3. rafaraya dice:

    RT @Sanfermania: [Feriadeltoro.net] Dominguín, Ordóñez, Rivera, dinastías taurinas ligadas a los «Sanfermines» http://bit.ly/i3Lw2A

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *