Web no oficial de la feria taurina de Pamplona…

El triunfo de la vida

Publicado en Diario de Navarra el 15 julio 2015

Uno pensaba que cuando un matador sale a hombros en Pamplona lo que ve al abrirse la puerta del encierro son cientos de caras expectantes ante el rostro del torero.

Puerta Grande de Juan José padilla (Maurcio Berho, para Aplausos)

Craso error: lo que chocaba contra la cara de Juan José Padilla al salir al Paseo de Hemingway era una luz cegadora, fruto del atardecer, más otoñal que veraniega.

Aun y todo, los rayos de ese sol languideciente le permitieron ver, al acercarse, todo lo que le esperaba: no eran cientos, eran casi miles las personas concentradas allí: padres, abuelos o niños en silletas, que formaban un atasco monumental ante su paso.

Lo de fuera no hacía sino confirmar lo que habíamos vivido dentro. Un público, tan rústico como generoso, no supo sacar a saludar a un matador tras el paseíllo pero fue capaz de convertir la corrida que cerraba la feria en un homenaje al héroe Padilla. Desde los gritos en el paseíllo a las vueltas al ruedo. Desde la ovación tras las banderillas, a las banderas piratas y los parches de tafetán de la gente de la Armonía. El personal aplaudía y se emocionaba con el torero y con el ser humano. Jaleaba faenas de poco fuste y sacaba los pañuelos de forma mayoritaria para sacar a hombros al matador. Desde luego el “ciclón” pegó dos soberbias estocadas. Los revisteros antiguos decían que una estocada vale por una oreja, pero no era el caso: lo que valía era todo el periplo vital de Padilla en su regreso a Pamplona. Era el triunfo de la vida.

El éxito de Padilla, tapó la tarde de una materia prima infumable. Lo de Torrehandilla fue de presentación y despedida. Gracias a una presidenta aficionada y con criterio, las orejas cortadas tuvieron el peso del refrendo popular. Alguno pensará que al Juli le escamotearon una pelúa pero el tino de Paz fue completo: ni la petición era mayoritaria, ni el obtener un triunfo menor ante aquel animalejo, hubiese hecho ningún bien a la fiesta.

Las figuras del toreo han asumido el deber de sacar adelante el toreo. Pero los hechos nos dicen que esta feria se hubiese podido dar, con igual éxito, sin ellos. Sin ellos, sin sus exigencias y sin tantos otros asuntos complejos. El Juli ha echado un órdago en los despachos, que le ha hecho perder muchos cuartos. Valor, torería y conocimientos le sobran para arrastrar el toreo, pero ¿por qué vincular su imagen a semovientes y toros huecos?

El público pagano no estaba para estos veriucuetos. Habían pagado su entrada y prefirieron seguir jaleando a Padilla, que en Pamplona es… ¡uno de los nuestros!

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Una respuesta a “El triunfo de la vida”

  1. EntreArtes dice:

    El triunfo de la vida. http://t.co/Eg8XZa3a @feriadeltoro

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