La hora de los valientes
A paso de banderillas
Ahora que sabemos que un sexagenario se atreve con juanpedros pero no con miuras, ahora que el ciclón deja por un tiempo los hierros correosos, ahora que “El Fundi” está de retirada, ahora que algunos empresarios sacan de la chistera el “torismo” para tapar otras carencias, ahora, precísamente ahora, es cuando a algunos matadores van a tener la oprtunidad de su carrera.
La guerra de los derechos de imagen, los acuerdos colusorios, las vendettas para convertir en paganos a los incitadores de la revuelta, serán sólo un recuerdo cuando en marzo comience a salir el toro por toriles. En julio, pocos espectadores tendrán noción de la movida que sucedió en invierno.
Sería deseable, que, antes de Sanfermines, llamen a la puerta nuevos toreros “en ascenso”. No hablamos de matadores estetas, ni artistas de cimbreante cadera. Hablamos de diestros capaces con las corridas duras. Matadores corajudos que ocupen el sitio libre y que, si se tercia, puedan darse una vuelta a España sin ocupar portadas de suplementos. Lo que ahora es ficción, dentro de seis meses puede ser un hecho. No olvidemos aquel año de Manili, no fue hace tanto.




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