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El disputado voto del Señor Moscoso

Publicado en Diario de Navarra el 12 febrero 2013

Debiéramos pensar que el voto de Moscoso será hoy favorable a la ILP taurina: por preservar la actividad económica de la región que representa. Por mantener su libertad personal de acudir a los toros con sus amigos, sin que un cacique de la moralidad se lo impida. O por evitarse un “todos al suelo que vienen los nuestros”.

Juan Moscoso del Prado en la plaza de Toros de Pamplona

Juan Moscoso en un burladero de la Plaza de Toros de Pamplona (foto: Diario de Navarra)

Esta tarde, sobre las 16:00, será votado en el pleno del Congreso de los Diputados la aceptación a trámite de la “Proposición de Ley para la regulación de la fiesta de los toros como Bien de Interés Cultural“. Esta proposición, conocida también como la “ILP taurina, llegó a la cámara baja avalada por la firma de 700.000 españoles hace casi un año. El contexto no puede ser más inoportuno, pues ni el ambiente político de las Cortes es el mas sano de la legislatura, ni la votación, coincidiendo con otra ILP sobre desahucios, escapará al terreno minado del actual debate público.

Tras una exposición de motivos llena de guiños a las libertades constitucionales y al patrimonio cultural, la proposición contiene cinco pequeños artículos que resumen el espíritu de la norma: el estado deberá poner en marcha los mecanismos para la protección en todo España del patrimonio cultural y económico de la Fiesta de los Toros.

Por encima de juegos florales o prosa legislativa, lo perseguido por esta ILP es proteger la actividad taurina de brindis al sol políticos. Puesto que, si es el público quien da la espalda la Fiesta esta no podrá ser salvada por nadie.

El pasado viernes 8 de febrero el portavoz parlamentario del grupo socialista Eduardo Madina, anunciaba en su cuenta de twitter que su grupo era contrario a la admisión a trámite de la iniciativa. No daba mayor explicación. El anuncio sorprendía a muchos, dándose la paradoja de que fuera el propio PSOE quien promulgó hace menos de dos años el Real Decreto 1151/2011, que traspasaba las competencias taurinas al Ministerio de Cultura. En Navarra la contradicción todavía es mayor, pues el Partido Socialista de Navarra apoyó en el Parlamento en esta misma legislatura (febrero 2012), una moción que instaba al Gobierno de Navarra a declarar la Fiesta de los toros como bien de interés cultural.

El único diputado por el PSN en las Cortes, Juan Moscoso, se define a sí mismo como economista de vocación cosmopolita. Por tanto, sabrá que el impacto económico generado por la fiesta de los toros en Sanfermines, de forma directa o indirecta, ha sido estimada por el profesor Juan Medina en 21 millones de euros. Que en Navarra los puestos de trabajo fijos o fijos discontinuos relacionados de forma directa con la tauromaquia superarán el medio millar o que son cerca de un centenar los navarros inscritos en el registro de profesionales taurinos. Y tampoco se le escapará que, aunque las cifras de esta estimación se redujeran a la mitad, la actividad económica generada por la tauromaquia en Navarra bien merece un esfuerzo de protección por parte del legislativo.

El Sr. Moscoso quiso ser hace dos años alcalde de todos los pamploneses y conoce de primera mano la realidad de los pueblos de Navarra. Se ha dejado ver por los burladeros del callejón y ha presidido corridas en la Plaza de Pamplona. Ha estado presente en Las Ventas viendo triunfar a José Tomás. En lo político, es un amante del sistema político norteamericano, donde los congresistas o senadores, por encima de disciplinas de partido, defienden en primer lugar los intereses de los electores que los han llevado a la cámara.

Quienes observamos de lejos la vida política de la Villa y Corte, podemos pensar que el voto de Moscoso será hoy favorable a la ILP taurina: por preservar la actividad económica de la circunscripción que lo ha elegido. Por mantener su libertad personal de acudir a los toros con sus amigos, sin que un cacique de la moralidad se lo impida. O por evitarse un “todos al suelo que vienen los nuestros”.

Y porque para discutir o enmendar el articulado de la norma, esta tiene que ser admitida a trámite. Emitir otro voto que no sea el positivo supondría, para quien esto firma, una losa definitiva sobre nuestro decepcionante sistema político y sus protagonistas.

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