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El encierro se nos muere

Gonzalo Reguera Zaratiegui

Carta Publicada en Diario de Navarra el 22-02-2014

El encierro se nos muere. A lo lejos se divisa el tercer peldaño de la escalera Sanferminera y en las dehesas se siguen mimando a los toros hasta su embarque a principios de julio.

Portada de "Aplausos" año 1986

Portada de “Aplausos” año 1986

   Al hablar del encierro, es ineluctable hablar de la masificación y todos recordamos aquel angustioso montón del 13 de julio pasado. Esto ha eclipsado otros males que atraviesa nuestro acto más emblemático y que han mermado más su salud. Me refiero a la pérdida de respeto y conocimiento por parte de muchos participantes.

   El declive comienza en los años ochenta con la entrada de la televisión, pero el apogeo de las redes sociales en el último lustro resulta determinante. Los medios de comunicación han domesticado la carrera ofreciendo una imagen irreal y convirtiendo al encierro en un espectáculo que triunfa en el mercado anglosajón. Este show catódico ha acarreado un creciente fenómeno individualista y las conductas incorrectas se han incrementado. El debate sobre la seguridad es algo irrisorio porque encierro y seguridad son dos conceptos antagónicos.

   La participación en esta anarquía organizada cada vez es menos espontánea y desinteresada. La dualidad mozo-toro se ve lastrada por un sector que ha entronizado la figura del corredor y cosificado la del toro. Este colectivo nada desdeñable auspiciado por los medios de comunicación ha profesionalizado al corredor de encierros llegando incluso a equipararse en una atrevida y supina desfachatez a los matadores de toros. El anónimato queda en segundo plano, surge una competición y el encierro se asemeja a un deporte de riesgo donde el toro es un elemento secundario. La petulancia de estos participantes en su mayoría foráneos se antoja insultante.

El encierro no es clasista ni elitista tal y como lo quieren hacer ver. Nadie es mejor que nadie y la participación no tiene que perseguir ningún tipo de lucro económico, de imagen o publicitario. El encierro se muere desde dentro. Al final “toro” llega y el tiempo pone a cada uno en su lugar. Ya falta menos.

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