Sobre la estética sanferminera
Publicado en antonioburgos.com
Imagínense
que ven la retransmisión televisada de una corrida de la feria
de San Isidro. Y que el comentarista, cuando sale en pantalla, aparece
perfectamente vestido de chulo de "La verbena de la Paloma",
con su ajustada chaqueta de cuadros, su gorrilla y su blanco pañuelo
al cuello. Disfrazado de madrileño para dar los toros de Madrid.
Sigan imaginando. Están viendo una corrida de toros de la feria
de Sevilla. Y el comentarista aparece en pantalla vestido de flamenco,
con sombrero de ala ancha. Disfrazado de señorito andaluz para
dar los toros de Sevilla. Imaginen las corridas de las Fallas en Valencia,
que el comentarista sale con el gris blusón huertano, o un festejo
en la plaza de Oviedo y que el crítico va de etiqueta de sidra
El Gaitero.
Esta gaita tan ridícula ocurre
cada año por las fiestas navarras de San Fermín y parece
normal. No solamente en las retransmisiones de las corridas de toros
el crítico aparece disfrazado de pamplonica, blanca camisa, blanco
pantalón, rojo pañuelo. Conectan los telediarios con ese
parte de guerra de los daños colaterales de cornadas en el encierro
a que reducen la riquísima fiesta, y los informadores aparecen
igualmente disfrazados de pamploneses. Tan ridículo como si el
corresponsal en Washington se viera en la obligación de disfrazarse
de Tío Sam para dar su crónica y el enviado especial a
Roma saliera vestido de gondolero de Venecia.
Cada vez que veo este Carnaval globalizado
en que han convertido las fiestas de San Fermín, pienso en lo
que sentirán los navarros que ven llegar esta invasión
mediática anual para presentar al resto de los españoles
unos ritos que a lo mejor merecerían nuestro respeto de dejarlos
solos, como a los de Tudela, para que quienes sienten estas tradiciones
las pudieran vivir sin intrusos, según sus arcanos. Echo de menos
este año la llamada de mi querido veedor de toros
Miguel
Criado, que cada San Fermín me hablaba de la Casa de
Misericordia y de su amigo Ignacio Cía, y se
lamentaba de la degradación del viejo rito: "¿Tú
crees que es serio que corran el encierro unos tíos en pantalones
cortos con mucha mugre y una borrachera muy gorda?" Miguel
Criado me comunicaba cada año esta sensación
de invasión de los bárbaros que deben de sentir los verdaderos
navarros. Me pongo en sus zapatos y enrojezco, como el color del pañuelo,
al ver a tanto intruso en el respetable rito navarro disfrazado, que
no vestido, de mozo de Pamplona.
Antonio Burgos
(Publicado en "El Mundo" en el año 2002)