La Feria del Toro: Artículos sobre la Feria del Toro
![]() Quien no esté libre de pecado...que queme todas las fotos
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Los currutacos del apartado Diario de Noticias 14-7-2006 El apartado no es propiamente un espectáculo sanferminero. Ni siquiera aparece en el programa oficial, aunque eso le sucede a la mayor parte de las cosas que suceden durante las fiestas de San Fermín, y hay plazas de toros donde no está abierto al público. Resulta por otro lado increíble que la Casa de Misericordia cobre 7,5 euros por cada entrada y que la gente haga cola por comprarlas y las agote. Increíble porque sale más caro entrar al apartado que a un encierro en la plaza o que a la novillada del día 5 de julio en las localidades más baratas. También es más caro el apartado que visitar los corrales para ver los toros. Y hay que decirlo bien claro: el apartado es precisamente el lugar y momento donde resulta más difícil ver los toros, o donde en el mejor de los casos uno los va a ver de forma más fugaz e incómoda. Para quien no lo sepa diremos que el apartado consiste en la operación que se realiza todos los días de la Feria del Toro a la una de la tarde para enchiquerar a los toros. O sea, se va sacando a cada toro del corral común al que han sido conducidos a la finalización del encierro de la mañana y se le guía a uno de los chiqueros individuales donde quedará encerrado y desde el que saldrá al ruedo en el orden en que vaya a ser lidiado a partir de las seis y media de la tarde. El público puede presenciar cómo los toros son conducidos por estrechos callejones hacia los chiqueros impidiéndoles que se vuelvan cerrando una serie de portones a sus espaldas. Bueno, puede presenciar si va muy pronto y consigue un sitio en la barandilla situada sobre el corredor; y lo único que podrá ver es a los toros desde arriba y durante un breve momento. La mayoría del público que accede al apartado en realidad no llega a ver a los toros. Muchos ni lo intentan, sabiendo que es inútil porque sólo unos pocos situados en la primera fila van a poder ver algo. En realidad, salvo una minoría de turistas que han de verlo todo y de aficionados que no se pierden ninguno de los ritos que componen la fiesta taurina, la mayoría no va a ver a los toros. Van a que les vean a ellos. Van porque hay que ir, porque es una moda o una tradición propia de minorías selectas que deben figurar en cualquier lugar en el que haya que figurar. Porque el apartado, gracias a los medios de comunicación, se ha convertido desde hace años en un acto social en el que los toros son lo de menos, salvo para cuatro despistados que se pelean por coger sitio en la barandilla. Lo importante es pasearse por allí vistiendo las mejores galas sanfermineras. Aunque haya quien con un conocimiento superficial de la fiesta piense que todos vestimos igual, no es así en absoluto. Lo único en común es lo del color, que todos vamos de blanco y rojo. Pero como el resto del año, en sanfermines hay ropa de mercadillo, ropa de prêt-à-porter y modelos de alta costura. El apartado es frecuentado por la beautiful people pamplonesa y hasta los pañuelos rojos que luce son de marca. Pasan olímpicamente de ver ningún toro. Se pasean por el local saludando aquí y allá hasta recalar en las inmediaciones de la barra. Porque el lugar más importante del apartado es, por supuesto, el bar. La costumbre manda tomar un fino acompañado de un pincho de criadillas. No está contrastado que sirvan el mejor aperitivo de la ciudad, pero desde luego sí uno de los más caros. Hacemos la comparación entre precios sanfermineros, así que imagínese del nivel estratosférico del que estamos hablando. El momento culminante para quienes visitan el apartado es cuando un fotógrafo de alguno de los periódicos locales se acerca a su corrillo y les pide que posen. La página que pasa lista de los asistentes de cada día y que publica las fotos de los corrillos de políticos, profesionales, empresarios, taurinos, artistas, gente guapa y currutacos en general es una sección fija de la prensa sanferminera y una de las que por contener más imágenes que texto tiene mayor impacto. Un auténtico PTV debe conseguir alguna vez salir en la foto del apartado. Salir acompañado por algunos visitantes a quienes ha invitado al acto es un precioso detalle hacia ellos y un bonito recuerdo que podrán recortar y llevarse a su casa. No tan valioso como una fotografía delante de los toros en el encierro pero mucho más cómodo de obtener y una de las muchas formas de alcanzar al menos una fracción de los quince minutos de fama que Andy Warhol prometió a todos los vecinos de la aldea mediática. (Nota: según el diccionario currutaco significa "muy afectado en el uso riguroso de las modas"). |