Peñas, estómagos de mozos recios, cazuelas y demás
fanfarre sanferminera están de enhorabuena. La carne de
toro regresa a su puesto de honor en la dieta festiva de los
navarros. Y lo hace con todas las bendiciones. Prohibida cautelarmente
su venta a raíz de la crisis de "las vacas locas",
el Ministerio de Sanidad ha anunciado que la carne de toro de
lidia se puede comercializar, volver a las carnicerías
y a la gastronomía del país. Ahora bien, deberá
cumplir los requisitos establecidos para cualquier bóvido.
Léase, someterse al test prionics para detectar la enfermedad.
Si da negativo, al puchero.
Lo último que se comió
Mai de soltero
El Ministerio de Sanidad prohibió
a través de la orden ministerial del 29 de junio del año
pasado la comercialización de las carnes de toros de lidia
procedentes de los espectáculos taurinos. La prohibición
era cautelar "hasta la obtención de evidencias sobre
la seguridad alimentaria de estas carnes" mediante estudios
científicos.
La orden ministerial justificaba la medida en informes donde
se apuntaba que el descabello y la puntilla del toro podían
ser prácticas taurinas que favorecieran el riesgo de contaminar
las carnes en caso de tratarse de una res con encefalopatía
espongiforme bovina (EEB). "El descabellamiento y el apuntillamiento
pueden constituir un riesgo de diseminación de material
nervioso, a través del sistema vascular, dado que el corte
se produce a nivel del bulbo raquídeo", especificaba
la normativa estatal. La regulación de la EEB considera
el sistema nervioso del animal material específico de
riesgo (MER).
Estudios científicos
De ahí que la prohibición fuera cautelar y que
incluyera una fecha de revisión, el pasado 31 de diciembre.
Llegado fin de año se tuvo conocimiento del estudio dirigido
por Juan José Badiola. Su equipo, que recogió muestras
de toros en las diferentes ferias españolas, concluyó
que la carne de toro de un espectáculo taurino es "apta
para el consumo".
Por tanto, la carne de toro se puede volver a comercializar,
según confirmaban ayer desde los departamentos de Agricultura
y de Salud del Gobierno de Navarra. En ambos casos, recordaban
que todos las reses de lidia mayores de 24 meses serán
sometidas, igual que el resto de bóvidos, al test prionics
para detectar la enfermedad. Si es positivo, su carne se destruirá
y no irá a la cadena alimentaria. Si la prueba es negativa,
la res será desprendida de los MER (cráneo, encéfalo,
amígdalas, ojos, columna vertebral y paquete intestinal)
y la carne podrá consumirse. Al respecto, queda pendiente
conocer si los MER se podrán extraer en el desholladero
de la plaza de toros o si deberá hacerse en el matadero
La Protectora.
Recientemente, el consejero de Agricultura, Martínez Alfaro,
informó de que durante el año pasado se realizaron
en Navarra análisis de EEB a 253 bovinos lidiados y ninguno
dio positivo. El consejero, además, solicitó el
18 de enero a la ministra de Sanidad que, una vez concluida la
prohibición cautelar, dictara una norma que explícitamente
permitiera la venta de esta carne "para dotar de seguridad
jurídica la celebración de espectáculos
taurinos y a la venta de carne de reses de lidia".
Mientras, el departamento de Salud recordaba que Navarra se dotó
con carácter urgente, en vísperas de los Sanfermines,
de una normativa para las reses de lidia, donde se prohibía
la comercialización de carne. Este decreto fue derogado
el pasado 14 de enero, por lo que "Navarra se remite a la
normativa nacional para la comercialización de carne de
toro".
El levantamiento de la prohibición también beneficia
a la Casa de Misericordia. Podrá volver a ingresar los
36.060 euros (unos 6 millones de pesetas) que recibía
por la subasta de carne de unos 20.000 kilos de toro.