Feria del Toro: Gentes de la Feria del Toro: Maruja Oyaga

¡Qúe Guapa estás Maruja!

BIM (Boletín Información Municipal Municipal, Ayuntamiento de Pamplona)
Trascripción: José Joaquín Arazuri en “Historia de los sanfermines” Volumen III

Maruja Oyaga
Maruja Oyaga, primera mujer que presidió una corrida de toros en España (salvo prueba en contrario), en el palco asesorada por Javier Lorente y Pepito Moneo.


Volver a feriadeltoro.net

Copyleft: se permite la reproducción de los contenidos propios de esta web siempre que sea citada su fuente de origen.

 

 

   Maruja Oyaga (UCD), al presidir la corrida del día 12 de julio de 1980, ha protagonizado un hecho sin precedentes en la vieja costumbre de que la autoridad gubernativa delegue la presidencia de las corridas de la Feria de San Fermín, en los corporativos municipales, pues nunca, hasta entonces, una mujer había ocupado el sillón presidencial en nuestra plaza de toros.

   Hasta aquí la noticia.

   Pero ocurre que Maruja Oyaga es... ¿lo podemos decir? )...; no solo, una mujer verdaderamente guapa, y la anécdota dice que quizá por este motivo, y por otros aún más obvios, se convertía ese día en el principal centro de atención y admiración. Los tendidos de sol, dueños, a veces, de la espontaneidad y el gracejo, fueron los que más abiertamente se manifestaron, y con el estilo directo que les caracteriza, la tomaron con la señora presidenta, cantándole a coro aquello de ¡Que‚ buena está la preeesi, la preeesi qué buena estáaa!. Para enriquecer el testimonio, he aquí lo que escribía en su crónica taurina Joaquín Vidal enviado  de El Pais a los sanfermines.

Lo que más les gustó de la corrida a los mozos fue la Presi, a mí también. La presidencia de la corrida le correspondió a la concejala Maruja Oyaga, de UCD, y llegó al palco muy bien presentada, con trapío, blusa roja, chaqueta blanca, pelo estirado hacia el moño, donde lucía rojos claveles reventones, olé‚ con olé‚ la presi. Los duelos de una corrida tostón, con Presi guapa son menos. En fin, la corrida no tuvo nada de particular. La presi, en cambio, sí.