Juan Gutiérrez Mora, "Juan Mora"
Juan Mora debutó en la plaza pamplonesa en 1992 y con sus triunfos continuados en las ferias del primer lustro de los 90 se metió a los pamploneses en el bolsillo. Tres días después del debut, en la gran sección taurina de Navarra Hoy que dirigía Carlos Polite , Pablo García-Mancha publicaba este ensayo:
Este hombre de aspecto quebradizo y de
sonrisa ladeada es el que ha rubricado la faena mas emotiva de
estos sanfermines. "El toro era como un AVE de los de Sevilla"
, y aunque su labor resultó en algún momento embarullada
"al final me hice con él ".Con el relajo que
produce la satisfacción de lo bien hecho y la alegría
de tener a la plaza conquistada , Mora paseó su palmito
con la elegancia de los que atesoran en su entraña el dominio
de la bravura.
Durante muchos años se le calificó como un torero
otoñal , no porque se encontrase al final de su carrera,
sino porque su maestría afloraba cuando la temporada buscaba
las tablas de la despedida. Quizás este detalle nos resuelva
la duda sobre su atemperada personalidad: "Las cosas hay
que hacerlas paso a paso , sin atropellar la razón ".
Apartados del gentío que se junta en el patio de caballos
y a resguardo de los "cazautógrafos" y demás
marejada filotaurina, la conversación cambia de derroteros
con la naturalidad propia del que tiene claro lo que dice. Recordó
una ocasión en que se jugaba toda la temporada con un solo
toro y en una feria tan rigurosa como la de Logroño: "Fue
una tarde muy importante que me sirvió mucho y a continuación
apuntó : "aquella era una etapa un poquito oscura".
Etapas oscuras hasta los toreros tienen porque no conviene olvidar
que una vez despojados del vestío de torear son
de carne y hueso como los cimientos del resto de la población.
Resuelve con su mirada inquieta todos los miedos que merodean
por el ánima ofuscada de los que se convierten en los actores
de la muerte de un dios. "En la cosa del toro pasan cosas
incomprensibles". "No haber ido este año a Madrid
por piques y cosas que hay entre las grandes empresas" le
duele como salir desaforado por no poder encontrar la salida cuando
se necesita el alivio . Mucho se habla de lo que pasa por la cabeza
de un torero cuando los toros no embisten , cuando las cosas no
salen bien no duermo".
Otro sambenito que ha padecido y padece este alternativado es
el de "considerarme un torero de espejo".Su cintura
mimbreña que acompasa al viaje del morlaco y la caerita
quebrá y la muleta que embebe al toro hasta caer hipnotizado
es un patrimonio genético propiedad de los "Gutiérrez
Mora".Porque también en esto del toro hay nativistas
y de los otros. Belmonte decía que se torea como se es
,y eso, "no lo puedo evitar". Y cuando sale er bicho
le da por relajarse y gustarse. Y además tiene que ser
así.
Lo de toreo de espejo más que un reproche se puede considerar
un halago de su concepción de su tauromaquia. Si hay alguna
duda que se lo pregunten al cebaíta con el que dictó
su parsimonia en nuestra monumental.
Hay que ver lo que le ha costado enterarse a la Meca que por la
parte de Badajoz hay un torero que "cuando la gana ,apunta
con el capote una seguiriya gitana". Diez años
diez. "He vivido muchos años en Sevilla , y tampoco
he logrado entrar del todo allí". "En la cosa
del toro pasan cosas incomprensibles".
Curro, no la mascota de la "Expo",
sino Curro el que asegura que el miedo tiene ojos azabaches como
los toros, opina que en las plazas con jarana y bombos son a contraestilo
y no se degusta el toreo de melocotón ,que dice de cuando
en vez realizar .Mora en cambio se mostró sorprendido por
el calor de nuestro coso: "El público de Pamplona
me ha gustado, meterse con el toreo no se mete, sin embargo cuando
haces las cosas bien , reacciona y se entrega una barbaridad".
Además cuando saltó la liebre la concurrencia estaba
entregada a los placeres de la merienda ,ora bocadillos de magras
o refinados productos de repostería navarra. "Al parecer
es muy difícil conectar con el público cuando están
merendando. La gente pegó unos berríos fuertes".
En Pamplona con Mora parece Otoño, porque el Otoño
según Mora es torería . "Por dos circunstancias
: La primera por ser mi debut en este coso y en segundo lugar
porque triunfé y eso siempre vale mucho".
Lo de los espejos permitidme que lo deje para los alquimistas.
Porque Mora ,con sus espejos, con su otoñal memoria, fue
capaz de enseñarle al AVE que en Pamplona también
sabemos degustar el toreo de melocotón, con altibajos ,
pero de melocotón.
Pablo García-Mancha
Volver a feriadeltoro.net