Feria del Toro: Artículos sobre la Feria del Toro
Puerta Grande
Ignacio Cía
Publicado en "El País"
en julio de 199?
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Cuando éramos chicos
y estábamos esperando a ver la salida de los toros, nos hacía mucha
ilusión percibir ciertos movimientos de gente que se producían en los
pasillos exteriores de la plaza. Era el anuncio de que algún torero iba
a salir a hombros. La salida de los toros es un espectáculo gratuito que
interesa a muchos por el carácter de acontecimiento social que en sí
tiene. Los primeros en desfilar son los espectadores de sombra y entre
ellos los famosos que han asistido a la corrida. Luego viene un chorrear
de gente de la más diversa índole, hasta que aparecen las peñas con sus
músicas y danzas. El número de la tarde se producía cuando veíamos salir
un grupo de muchachos con su indumentaria de fiestas y portando en
volandas al héroe, vestido de luces. El nova-más fue un día que vimos.
salir a hombros a los tres toreros. Uno de los porteadores llevaba una
toalla al cuello y un pozal colgado a la espalda. Ya como espectador, el primer matador que vi salir a hombros fue Julián Marín. Era el 11 de julio de 1944 y alternaba con Domingo Ortega, que también triunfó, y Juanito Belmonte, que no tuvo suerte. La faena de Marín al sexto toro fue muy emotiva y como lo tumbó de un espadazo, los paisanos de las peñas vibraron y se lanzaron al ruedo para sacarle victorioso de la plaza. Esta escena se repitió en años siguientes.
Eran los espectadores entusiasmados los que saltaban al ruedo para
cargar con el triunfador. Un año fue un prestigioso médico el que se
llevó en los hombros hasta el hotel a un torero mexicano. En la época de
Aparicio y Litri, los del tendido de sol disputaban quién cogería a
Aparicio, quién a Litri. Limpiabotas de feria Más tarde empezaron a
aparecer en el ruedo personajes con pinta de limpiabotas de feria con
intención de sacar a hombros toreros que sólo habían estado medio bien,
y entonces el público reaccionaba en contra, de manera que el medio
éxito se convertía en pitada por culpa de estos capitalistas. Luego volvieron los capitalistas, se llegó a la reglamentación de las salidas triunfales, incluso se midió la distancia hasta donde podía llegar el cortejo. Se ha establecido la relación "2 orejas = puerta grande" y suena ridículo escuchar que fulanito tiene en el bolsillo la puerta grande, simplemente porque ha cortado dos orejas en su primer toro y por tanto (dará igual lo que haga en el segundo) cualquier capitalista puede subírselo a los hombros y sacarlo a la calle, aunque en tan apoteósica salida sólo participen él y el torero. También se dice en las reseñas que zutano consiguió ovación en el primero y puerta grande en el segundo, o viceversa. Dudo que se haya acertado con esta medida de reglamentar lo que únicamente puede dictar el entusiasmo de los espectadores. |
| Ignacio Cía |