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El toro "Bombito" corrido
en la pasada Feria de San Fermín de Pamplona, comprado
a los hijos de Eduardo Miura, con acierto y generosidad por la
Casa de Misericordia, empresaria del Coso Navarro- protagonizó
en el tercio de varas una lucha excepcional, que habrá
de incluirse en los anales de la tauromaquia. El puyazo, de diez
minutos de duración, constituyó un caso histórico
que ha quedado grabado para siempre en la memoria de los aficionados.
El toro "Bombito" de 605 Kg. de peso, colorado
ojo de perdiz-, debería haberse lidiado en la plaza de
Las Ventas en el transcurso del año 1.999. De esta forma,
se podría haber subsanado el imperdonable olvido del Centro
de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, así como
la inadmisible tacañería de la empresa adjudicataria
Toresma 2, quienes no quisieron caer en la cuenta de que, en
la presente temporada, se cumplía el 150 aniversario de
aquel lejano 30 de abril de 1.849, día en que la legendaria
ganadería hizo su presentación, con divisa encarnada
y negra, en la plaza de toros de la madrileña Puerta de
Alcalá. Esta efeméride exigía la presencia
de los miuras en Las Ventas. Sin embargo, el hierro miureño
ha quedado fuera de los carteles, eludiendo así la celebración
de este acontecimiento, a la vez que se ha privado a la afición
madrileña del disfrute de presenciar el comportamiento
de toros como el del que en estas líneas se da reseña.
El toro "Bombito" -nacido en diciembre de 1.994 y herrado
con el Nº 38- ofreció todo un espectáculo
en varas. Estuvo una decena de minutos empujando con la fiereza
de quien hace honor a su estirpe. Se quería comer el peto,
al caballo y al picador con su castoreño incluido. Le
pegaron duro, lo sangraron, lo rajaron, y pese a ello nadie conseguía
arrancarle de su combate con el jaco. Colearon los matadores,
los subalternos y los monosabios. Le tiraban del rabo por turno,
a dúo, a trío, haciendo antes un lazo, un nudo...
Hasta el inexperto matador se atrevió a propinar inútiles
puñetazos en la cara del bravísimo miura. Pero
nada, ni caso. Fué un puyazo inolvidable.
El toro "Bombito" -perteneciente a la vacada que constituyó
D. Antonio Miura Fernández en el año de 1.842 -
vió salir el primer caballo y se arrancó a por
él como un rayo. Metió la cara, empujó entregado
sin tirar un solo derrote. Embistió con la cabeza baja,
acometió con los riñones, moviendo al jamelgo,
sin hacer sonar el estribo, ni intentar quitarse la lanza. No
dió tiempo a que saliera el segundo picador... El indocumentado
presidente -en este caso, la presidenta llamada Doña Lidia
¡paradojas de la Fiesta¡ -ordenó cambiar el
tercio. Con un solo equino en el redondel. Tras un extraordinario
y único puyazo que duró la sexta parte de una hora.
El toro "Bombito" -lidiado en segundo lugar en la corrida
del domingo 11 de julio pasado en la capital navarra- consiguió,
con su interminable pica única, que los mozos de los ruidosos
y festivos tendidos de sol le cedieran el protagonismo del momento.
Las peñas jaleaban la acometida del bravo animal: "Toro,
toro", "No pares. Sigue, sigue" y cuando al fin
el miura salió del encuentro con el varilarguero, la ovación
fué de trueno. Antes, había dado tiempo para que
una orquesta de la andanada le tocara "El toro enamorado
de la luna". Finalmente, tras su muerte se pidió
la vuelta al ruedo de "Bombito", que la presidenta
Doña Lidia no concedió. Ni pañuelo azul
ni pañuelo naranja. El de color naranja, puesto que antes,
inmediatamente tras su inolvidable lucha con el percherón,
bastantes apasionados espectadores habían solicitado,
a voz en grito, el indulto del miura, con la intención
de que a "Bombito" le fuera perdonada la vida, y tras
volver a la dehesa, padreara toros que supieran pelear en el
tercio de picas con la agresividad y tenacidad del caso insólito
que se viene relatando.
El toro "Bombito" -con sangre del encaste Cabrera/Gallardo
procedente de la finca Zahariche, pariente no tan lejano de aquellos
que motivaron los sucesos, consustanciales e inherentes a la
Fiesta Brava, de 1.862, 1.894 y 1.947- vino a dar la razón
y a apoyar moralmente a las personas que asistieron el pasado
día 30 de abril al homenaje que, a la familia Miura, rindió
la Asociación "El Toro de Madrid" al cumplirse
siglo y medio de su comparecencia en la capital de España.
Homenaje que registró un lleno de "No hay billetes",
en el transcurso del cual, el anterior director gerente del Centro
de Asuntos Taurinos se comprometió a ejercer el legítimo
derecho de la Comunidad de Madrid para presionar a los mezquinos
empresarios del primer coso madrileño, a fin de que durante
esta Feria de Otoño los aficionados venteños pudieran
enjuiciar una corrida de Miura.
Empresarios, autoridad y resto de taurinos han defraudado una
vez más a la afición. Pero, no importa. La afición
cabal está acostumbrada a estas cacicadas -aunque no resignada-
y además siempre le quedará la cinta del vídeo
del fiero "Bombito" con su impresionante puyazo único,
que ya es una bella página de la historia de la tauromaquia.
Juan Manuel Torréns
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